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David y Stéphane Foenkinos, que se desplazaron a Barcelona para presentar hoy la película, han señalado que fue muy fácil trabajar con Audrey Tautou, quien dio prueba de su implicación y su capacidad de “saber abordar registros muy distintos” y de “hacer creíble a la joven que casi es una niña al principio de la película a la mujer cuya vida se abre de nuevo” al amor al final del filme.
Para ello, los hermanos Foenkinos tuvieron la “pequeña locura” de enviar el guion a la muy selectiva Tautou, que ante su sorpresa aceptó convertirse en Nathalie, la protagonista de esta comedia dramática o, como prefieren llamarla los realizadores, de esta “dramedy” en la que conviven momentos de tristeza o lirismo junto a situaciones marcadamente humorísticas.
Tautou, que en cada papel que interpreta parece tener el difícil reto de hacer olvidar a Amélie, encarna en esta ocasión a una mujer felizmente enamorada que pierde repentinamente a su pareja en un accidente y que, tras el golpe, se refugia en su trabajo, renunciando a establecer nuevas relaciones.
Pretendida sin desmayo por Charles, su elegante y seductor jefe, al que rechaza sin miramientos, la vida de Nathalie empezará a cambiar con la singular relación que establecerá con Markus, un miembro del equipo de trabajo que ella dirige, de carácter tímido y apariencia desastrada y algo grotesca, personaje al que da vida François Damiens.
El solitario y extravagante Markus, que pasa desapercibido para la mayoría de la gente, llegará a franquear el muro construido por la impenetrable Nathalie gracias a su sensibilidad y ternura, frente al escepticismo de los compañeros de trabajo y amigos de la protagonista, que asisten atónitos a la consolidación de esta relación.
Stéphane Foenkinos, con una larga trayectoria como director de reparto en películas de afamados directores -Jean Luc Godard, Claude Chabrol, André Téchine, Woody Allen o Robert Zemeckis-, señala que con su hermano compartía el deseo de realizar un filme juntos, y que cuando leyó la novela de David supo que iba a rodar una película sobre la historia, incluso antes de ser un éxito editorial.
A la hora de repartirse el trabajo, Stéphane indica que, por su experiencia en formar repartos, se dedicó mas a dirigir a los actores, mientras David, como autor del libro, era el referente a la hora de adaptar el texto al lenguaje cinematográfico.
Para reforzar la relación con el texto literario, el filme se inicia y se acaba con una voz en “off”, aunque David advierte que no querían cometer el error de “hacer una película demasiado literaria”, por lo que también han adoptado efectos y elipsis de marcado carácter visual.
Resaltan también la importancia de la música en el filme, que encargaron a Émilie Simon, la cantante que, a juicio de David, mejor se ajustaba al universo de “La delicadeza”, hasta el punto de crearse “una auténtica simbiosis” entre las imágenes y los temas musicales, en palabras de Stéphane.
El resultado es un filme que entronca plenamente con la cinematografía francesa, y en este sentido los hermanos Foenkinos reconocen influencias de François Truffaut, Jacques Tati, Jacques Doillon, Michel Gondry, Olivier Nakache y Eric Toledano, mientras expresan su admiración por autores como Kieslowski.