El Gobierno ha iniciado una ofensiva para poner de manifiesto que está dispuesto a proseguir su política de ajustes y reformas que defienden, principalmente, Berlín y los países que tienen la triple A en su deuda pública, y disipar, de esta forma, esa falsa creencia de que se ha producido una ruptura de Rajoy con la canciller Merkel y que se ha creado un eje Paris-Roma-Madrid, eje que impuso sus criterios en la Cumbre Europea de la semana pasada.
Temiendo la reacción de la canciller alemana , a la que se ha presentado como la gran derrotada, o como dice la prensa alemana la que ha cedido ante “el chantaje de los derrochadores” y, visto el comportamiento de Finlandia y Holanda de vetar el acuerdo de compra, por parte del fondo de rescate MEDE de Deuda Pública en el mercado secundario, para que bajen las primas de riesgo y los costes de financiación, tanto el presidente del Gobierno como los ministros de Economía y de Asuntos Exteriores, han hecho profesión de fe, en las últimas veinticuatro horas, en la cruzada a favor de la austeridad, y han anunciado que se apretará el acelerador para aprobar nuevas medidas de ajustes.
El Gobierno que ha sido muy prudente en la administración de su victoria en Bruselas, tras pactar con el presidente francés François Hollande y el primer ministro Mario Monti, el veto del plan de crecimiento hasta que no se resolviesen las peticiones españolas (rescate dirigido directamente a los Bancos sin pasar por el Estado, e intervención del Fondo de Rescate en la compra de Deuda Pública) ,teme ahora , la reacción de la canciller alemana, a la que en su país, le echan en cara que haya cedido ante los países del Sur y ante un Rajoy , que en lugar de seguir manteniendo la línea de Merkel, tal y como hace su homólogo portugués Passos Coelho, ha cambiado la táctica sin preaviso y se ha rebelado, sacando además miles de millones, dicen, mientras se paralizan en su país los ajustes , las reformas se estancan, se aplican mal las medidas y se incumplen las promesas electorales.
“En España -cuenta el periódico alemán “Die Welt”- se extiende el pesimismo. Muchos han perdido la confianza en el presidente, que había asumido su cargo ejerciendo como renovador. Muchos critican que las reformas están mal ponderadas: en parte se pasan de la raya y ahogan el crecimiento económico urgentemente necesario, y en parte protegen a quien no deberían. Los españoles no sólo le echan en cara a su jefe de Gobierno que haya roto una promesa electoral tras otra, sino ante todo, que siempre administra la medicina amarga únicamente de gota en gota y que nunca pone las cartas sobre la mesa. Eso irrita también a los socios europeos de España, que entretanto están hartos de los jueguecitos tácticos de Rajoy. El 11 de abril, el presidente aún negaba que los bancos españoles necesitaran ayudas financieras de los socios europeos, y dos meses más tarde los institutos de crédito problemáticas tuvieron que recurrir al fondo de rescate de la Unión Europea. Todo lo que niega hoy Rajoy, ocurre al poco tiempo”.
Por todo eso, el presidente del Gobierno ha reiterado en Sevilla, ante la Junta Directiva Nacional del Partido, su fidelidad a las tesis de austeridad de Berlín, preocupado por las críticas, y temeroso de la venganza de la canciller contra ese eje -del que forma parte, después de haber sido uno de sus más firmes aliados y defensores de la canciller- que le ha obligado, por primera vez, a traspasar todas las líneas rojas que ha venido defendiendo.
Sobre todo, porque se está discutiendo el rescate bancario y son muchos los escollos que puede poner Berlín a lo largo de las negociaciones.