Había mimbres para que ocurriera pero ningún plan de óptimos pudo imaginar algo semejante. Debe ser mezcla de mérito y de azar, porque no es posible que sea fruto del diseño y el cálculo. La trayectoria de la llamada “Roja” roza la perfección y justifica que se aspire a la excelencia. Contaban entre los favoritos, pero lo más probable es que no hubieran llegado a la meta. Y llegados a la victoria final era muy poco probable que se consiguiera de forma tan rotunda, tan definitiva.
El 4-0 a Italia pasa a los anales de la historia de la competición. El árbitro no ocupa ni una línea en esta historia; las circunstancias o las adversidades tampoco. Solo cuenta un grupo de futbolistas que roza la perfección, que sabe llevarse bien, no dar ninguna nota negativa, y dosificar sus esfuerzos y talentos para la máxima eficacia y el mejor resultado posible.
El primer empate con Italia el 3 de junio rebajó las expectativas, abrió el campo de probabilidades a más competidores. Los dos partidos siguientes de clasificación cursaron con emoción contenida. El triunfo frente a Francia con los dos goles de Xabi Alonso fue gozoso; el agónico triunfo frente a Portugal en el último penalti se instala en la épica. Y la final del 4- 0 a Italia supone la coronación, un triunfo solvente, inequívoco, definitivo que abate cualquier crítica a la estrategia, a los jugadores uno a uno y al colectivo, al entrenador y al utillero.
La conclusión después de un mes de competición muy exigente es que existe la excelencia y que hay marca. El presidente Rajoy decía en el vestuario de la selección española que son “chicos muy normales… que se llevan muy bien”. Pues normales, normales… no deben serlo porque han hecho algo que nadie antes había logrado, de manera que más que normales son excelentes.
Otra cuestión es que estos chicos no sean arrogantes, han descubierto que les va mejor cooperando que confrontando; la inteligencia de Xavi Hernández se nota porque sirve a otros para alcanzar resultados. Las declaraciones de Casillas son la mejor demostración de sentido común y madurez; no merecen un pero, solo un amén.
El caso de “La Roja” es para estudio en las escuelas de negocio y de gestión público, una caso que merece un buen relato y rebuscar en las causas y consecuencias. Nadie ha contado que se dijeron Rajoy y Monti en el palco del estadio, porque supongo que algo hubo. La unanimidad de la prensa de todo el mundo a la hora de reconocer al equipo español tiene valor de marca para ellos y para la sociedad y país que representan.
La pregunta para mañana es:… y esto ¿cómo sigue?…La próxima cita está cercana, el mundial de Brasil, es escenario y una oportunidad irresistible para un equipo que todavía es joven, que tiene relevos de más calidad aún, y que tiene el viento a favor del talento y la magia. Obama hizo campaña con el “sí se puede” y estos futbolistas de “La Roja” acreditan que “es posible llegar al último objetivo, al óptimo”.
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