Nº 1163 -  19 / VI / 2013 
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Desde el nirvana

Separatismo, Incompetencia y Josep Pla

Luis Racionero
 

Me encanta que Arcadi Espada recuerde a mi maestro Josep Pla a propósito del dinero. La frase exacta de Pla, que la oí varias veces de sus labios era: “El orden público y el valor de la peseta van estrechamente ligados”. Cierto que él era avaro, con un concepto de los precios anacrónico, pero una vez rechazó una propuesta del Saturday Evening Post porque “tanto dinero me desequilibraría el presupuesto”.

Pla vivió la inflación “astronómica” –ese fue el adjetivo que usó- de la República de Weimar y quedó tan tocado por ella como Angela Merkel. Él quería que se instalasen dos escuelas de agronomía en el Ampurdán: una en la Bisbal y otra en Torroella de Montgrí. Me hablaba con admiración del tráfico de camiones de hortalizas por delante del Motel Ampurdán hacia Europa.

Hubiera sido él un convencido propulsor del Eje Mediterráneo, esa aberrante omisión del gobierno centralista de Madrid. Si alguien se sorprende de que el independentismo catalán haya superado el 50 por ciento en las encuestas, recuerde dos cosas: que hay AVE de Cuenca a Toledo, pero no lo hay de Valencia a Barcelona, el eje económico fundamental del país. Y que la Federación Española de Fútbol ha logrado robarle la liga al Barça de Guardiola por medio de árbitros descaradamente pro-madridistas. Estas cosas ya pasan de castaño oscuro, no se pueden perdonar.

Tampoco es perdonable la estupidez, incompetente y autista actitud del Banco de España y el Ministerio de la Vivienda -con nombre y apellidos, Mafo y Chacón- ante el exceso de crédito para construir. Los bancos nunca debieran prestar tanto dinero -nunca lo habían hecho- y la economía no puede basarse en la construcción. El sector de la construcción debe ser una consecuencia de que la economía crezca, no su causa, del mismo modo que un señor se hace un traje a medida de cachemir cuando es rico, no para hacerse rico.

El centralismo estúpido y la incompetencia son dos motivos para que muchos catalanes se planteen si no vivirían y trabajarían mucho mejor sin recibir órdenes de Madrid, sin enviar impuestos a Madrid y construyendo su eje Mediterráneo desde Valencia a Barcelona. Nunca había sido separatista, pero si la idiocia centralista persiste, será para írselo pensando. Jugaremos la Liga francesa, como el Mónaco.

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