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Tras el bloqueo de Italia y España al plan de 120.000 millones de euros para el crecimiento y el empleo hasta que se adoptaran medidas urgentes para estabilizar la moneda única, los líderes de la eurozona abrieron la puerta esta madrugada a la recapitalización directa de la banca española por parte del fondo de rescate de la UE, pero atendiendo a la exigencia de Alemania de crear antes un supervisor bancario único.
Sobre el rescate de la banca española, Merkel ha recordado que será financiado por el actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y se transferirá al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) cuando este instrumento permanente comience a funcionar. Sin embargo, esta transición se llevará a cabo “sin modificar” la clasificación de los títulos, es decir, sin ganar el estatus preferente, ha apuntado la canciller.
El acuerdo del Eurogrupo prevé además que a partir de octubre el fondo de rescate pueda utilizarse para comprar deuda de los países sometidos a presión de los mercados pese a estar realizando las reformas necesarias.
La “condicionalidad” que se mantendrá para esta opción supone que la Comisión Europea realice un informe sobre el país que solicite la medida y que se prepare un memorando de entendimiento que establecerá unos plazos “y entonces la troika vigilará su cumplimiento, como es habitual”, ha apuntado Merkel.
“Eso valdría para cuando España o Italia acudieran a esos programas acuciados por la carga de intereses. Entonces regiría esa condicionalidad que hemos definido de una manera muy precisa, completamente en línea con las reglas que tenemos”, ha declarado la mandataria alemana.
El Bundestag respalda los acuerdos firmados
Horas después, el Bundestag alemán (cámara baja) ratificó con una amplia mayoría, por encima de los dos tercios necesarios, el pacto fiscal para la Unión Europea (UE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), en una sesión extraordinaria.
De los 604 parlamentarios presentes en la sala, 491 votaron a favor del pacto fiscal, 111 en contra y 6 se abstuvieron, mientras que 493 apoyaron el MEDE, 106 lo rechazaron y 5 se abstuvieron, informó el presidente del Parlamento al final de la sesión, Norbert Lammert.
La canciller alemana, Angela Merkel, decidió realizar esta sesión extraordinaria de ratificación de ambas medidas inmediatamente después de la cumbre europea de Bruselas, para mandar una contundente “señal” dentro y fuera de su país. Además, está previsto que en breve vote también ambos mecanismos el Bundesrat (Senado).
Los resultados en el Bundestag son claramente superiores al mínimo que Merkel precisaba para sacar adelante las medidas, aunque quedaron marcados por los disidentes de dentro de la coalición de Gobierno, que votaron en contra.
La mayoría se trabó gracias a las negociaciones que el Ejecutivo llevó a cabo la semana pasada con los mayores partidos de la oposición para que, a cambio de concesiones políticas, ratificasen estas medidas en el Bundestag.
En su intervención previa a la votación, la canciller recalcó que el pacto fiscal y el MEDE son la “unión legal” de “solidez” presupuestaria y “solidaridad” interestatal propia de la UE y, por tanto, “un nuevo paso hacia la integración en el seno de la Unión Económica y Monetaria”.
Argumentó que con la ratificación de Alemania -la primer economía de la UE y, por tanto, el mayor contribuyente a los fondos de rescate- se envía una “importante señal “hacia dentro y hacia fuera” sobre la determinación de Berlín para superar la crisis de la eurozona.
Merkel añadió que el pacto fiscal “transforma la UE en una unión de estabilidad” y que el fondo permanente de rescate se empleará para “desactivar peligros futuros”, pero sólo para “aquellos países que ratifiquen el pacto fiscal” y se comprometan legalmente con la consolidación presupuestaria.
Ahora se financia gratis y le dá igual el resto de Europa. Saben que esto les afectará a largo plazo pero están forzando las cosas para que Alemania consiga en el siglo XXI su tan ansiada e intentada hegemonía en Europa. Lo que nos costó dos guerras mundiales ahora se está haciendo en el plano económico.
Lo que no parece comprender esta señora es que, en última instancia, salvar a Europa implica salvar también a Alemania. Ya está bien de ver en Europa solamente una oportunidad de negocio, mientras venden nuestra imagen como la de unos derrochadores impúdicos.