Las perversas agencias de rating infringen a la reputación de España zarpazo tras zarpazo, y los mercados se resienten, y hay que pagar más intereses por el crédito internacional que sigue siendo imprescindible para sostener el tinglado ¿Qué lleva a esos anónimos analistas del rating a conclusiones tan negativas?, ¿serán envidiosos de Nadal, la roja o Alonso?, ¿nos tienen manía personal?, o ¿quizá hacen bien su trabajo y comprueban, semanas tras semana, que no somos fiables?
Me inclino más por la última hipótesis que por las anteriores. Aunque se equivocan y tienden a seguir la tendencia, a ser pro cíclicos, esta gente mira los datos y no les gusta; ni los datos ni lo deficientemente que se presentan.
El martes, conforme al calendario previsto, la secretaria de Estado que lleva las cuentas presentó los números hasta mayo, cinco meses que es un período que marca tendencia difícil de modificar. A media tarde en la página web de hacienda la única información disponible sobre el asunto eran las fotos de la comparecencia de prensa, que no sirven de nada, pero ningún número, ningún análisis oficial. Eso irrita a quien debe analizar esos datos, eso lleva a recelar, a pensar que escoden, y que si lo hacen no es porque las cuentas sean buenas.
El anterior Gobierno arruinó su reputación contable y la de la intervención. Algo que se construyó (credibilidad) con mino y con tiempo, se destruyó en pocos años. La credibilidad presupuestaria del Estado es baja, y la de los otros entes público (las autonómicas, más en concreto) peor aún.
Las cuentas hasta mayo, según la información facilitada a los periodistas el martes, van de regular a mal. Parece que el déficit del Estado acumulado en cinco meses alcanza los 36.000 millones, casi el 3,5% del PIB que es la cifra objetivo para todo el año. Como nada indica que el segundo semestre vaya a ser mejor que el primero el panorama es preocupante. Bruselas va a pedir muchas explicaciones, no tanto por el crédito (que no rescate) para arreglar los bancos, cuanto por el incumplimiento de los objetivos de déficit.
Rajoy advierte que el Gobierno va a tomar medidas desagradables; es una obviedad; las va a tomar y no puede retratarse porque son urgentes. Las adoptadas hasta ahora parecían duras, pero no han proporcionado los resultados buscados, han producido desgaste político, decepción, irritación, pero pocos resultados efectivos, o no los suficientes.
Más importante que la prima, el no rescate, el crédito… son las cuentas públicas, del Estado central y de los demás. Y de esos se sabe poco, se publica mal y se analiza peor. Esa es la madre del cordero, de esa sí tendría que informar con muchos detalles el presidente en el Congreso y el ministro de Hacienda con menos ingenio y con muchos más detalles y explicaciones. Las cuentas van mal, tanto que complican la salida de la recesión.
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