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Según señala el Ejecutivo en una respuesta parlamentaria, el cuadro responde a la costumbre de que los ministros, después de dejar su mandato, son invitados a realizarse un retrato destinado a la galería del Ministerio. Cascos ya legó un retrato suyo para el Ministerio de la Presidencia, inaugurado cuando Alfredo Pérez Rubalcaba estaba al frente de ese departamento.
La tradición es que sea el propio exministro quien escoja el artista que considere más adecuado, pero Álvarez Cascos no propuso cualquier retratista, sino que escogió a Antonio López, el genio hiperrrealista de Tomelloso (Ciudad Real), que es uno de los pintores más cotizados de la actualidad.
El Ministerio de Fomento cursó el encargo firmándose el contrato en abril de 2010 por un importe de 165.000 euros, IVA aparte. El Gobierno señala que esa cifra “es acorde con el precio habitual del autor por un encargo de dichas características”.
Aún no se ha pagado nada
Eso sí, en respuesta al diputado socialista asturiano Antonio Trevín, el Gobierno recalca que, como el retrato no ha sido entregado, el Ministerio de Fomento aún no ha abonado todavía cantidad alguna por él.
El precio del retrato de Cascos supera en más de doble que lo que el Congreso ha reservado para el del socialista José Bono, que supondrá un gasto de 82.600 euros, IVA incluido. Una cifra que ya suscitó una polémica porque pese a que el precio es similar al de cuadros anteriores, triplica el coste del dedicado a su antecesor en el cargo, el también socialista Manuel Marín, que optó por una fotografía cuyo precio será de 24.780 euros.
El cuadro de Bono será obra del pintor hiperrealista madrileño Bernardo Torrens, que ya tiene colgado en las paredes del palacio del Congreso el retrato de Félix Pons, mientras que el de Marín será una fotografía de Cristina García Rodero, Premio Nacional de Fotografía en 1996 y primera española que ingresó en la Agencia Magnum.
¡Más de 190.000 €, por el retrato de un tío mas feo qu el demonio! ¡Joder que disparate!. Con la tormenta que tenemos encima y Marianón tocando el violón. Estos son los despilfarros que hay que suprimir en primerísimo lugar en vez de hacer ajustes y recortes en educación y sanidad y apretarle el cinturón hasta sacarle el higado por la boca a los sufridos currantes.
Y el Pepiño, ¿qué?, seguramente esperando que el día de mañana, otro sinvergüenza encargue le hagan un cuadro a él, a ser posible aún mas caro, sufragado con dinero de “nadie” -fondos públicos-. A ver si lo enjuician ya de una puñetera vez, y le ajustan bien las cuentas.
En primer lugar me parece una burrada por el cuadro de una persona bastante fea, en segundo lugar me pregunto porque no vale una simple fotografía para la galería del Ministerio de Fomento y finalmente, con los tiempos que corren, me parece un despilfarro insultante en unos momentos de recortes sociales y económicos a los trabajadores
Un mes antes de que Europa le diera el “susto” a Rodríguez Zapatero, el ministro de Fomento José Blanco firmó un contrato de 165.000 euros más IVA para hacer el retrato de Álvarez Cascos y poder colgarlo en las paredes de ese Ministerio. Ese retrato de Álvarez Cascos es el segundo que se cuelga en un edificio público, ya que antes hubo otro en el Ministerio de la Presidencia. Según leo hoy en “República.com”, “la tradición es que sea el propio exministro quien escoja el artista que considere más adecuado, pero Álvarez Cascos no propuso cualquier retratista, sino que escogió a Antonio López, el genio hiperrrealista de Tomelloso (Ciudad Real), que es uno de los pintores más cotizados de la actualidad”. Álvarez Cascos, que en su día se creyese “valido” de José María Aznar, no se anduvo por las ramas. Un retrato, sí, pero para la posteridad, junto a Juan Bravo Murillo, Claudio Moyano, Manuel Ruiz-Zorrilla, José de Echegaray, Francisco Romero Robledo, Manuel Becerra , José Canalejas, Práxedes Mateo Sagasta, Francisco Cambó e Indalecio Prieto. ¡Ahí es nada! Una pintura, digo, que todavía no ha sido entregada por el pintor y que, por tanto, está pendiente de cobro. En el Ministerio de Fomento, donde no hay dinero para el arreglo de carreteras, se fomenta el arte de birlibirloque, o el encanto por las pequeñas cosas. Y en ese bailoteo de repugnante egolatría ejercido por aquellos que debieran procurar el amejoramiento de España, muchos ministros se dan por satisfechos con el clavado de un cuadro en la pared tras su paso por el ministerio del ramo. El baile, también el baile de retratos, no es más que la frustración de un deseo horizontal, la excusa para estar encantados de haberse conocido. Álvarez Cascos, el exministro con cara de boxeador y hechuras de vendedor de tulipas, es el ejemplo vivo que “justifica” una frase lapidaria de Magdalena Álvarez, otra que fuese ministra de Fomento, cuando dijo aquello de que “el dinero público no es de nadie”; y que, no sé si como premio, la nombraron en junio de 2010 vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (propiedad de los 27 países de la UE); es decir, dos meses más tarde de que sucesor, José Blanco, firmara el contrato con Antonio López. ¡Manda carallo!
VEGUENZA cuando estaba el pais como estaba, PP=PSOE=MIERDA
golfantes que hacen con el dinero igual que con el pueblo ¡despreciarle!
SUPREMACÍA DE CASTA:
¡¡LOS DE LA SUPREMACÍA DE LA POLÍTICA BI-NEPOTISMO Y BI-CONSENTI-MIENTO, ENCENAGADOS EN SU PROPIA MISERIA!!
¡¡EL PUEBLO PAGA!! ¡¡ BOCHORNO GENERAL!!