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Las cifras finales de las necesidades de la banca se conocerán como fecha máxima el próximo 31 de julio y muchos anticipan que serán tan altas que la banca no podrá hacerle frente por sí solas, por lo que necesitarán ser recapitalizadas por el Estado o, en último caso, por la Unión Europea (UE).
Este jueves, la agencia de calificación crediticia Fitch señaló que el capital que necesita la banca española se situará entre 50.000 y 60.000 millones de euros, aunque en otro escenario más “extremo”, basado en lo ocurrido en Irlanda, el importe aumentaría a una horquilla que oscila entre 90.000 y 100.000 millones de euros. La Comisión Europea (CE) ha recomendado hoy mismo a España que espere a conocer los resultados de estas auditorías antes del solicitar un rescate europeo.
Para los bancos españoles, que viven una de las crisis más profundas de su historia, será la tercera ronda de saneamientos desde que el Gobierno de Mariano Rajoy asumió el poder, a finales de diciembre del 2011, tras dos reales decretos que han endurecido las provisiones para los créditos inmobiliarios y los activos adjudicados.
Los saneamientos adicionales no se limitarán solo a los créditos inmobiliarios, sino también a los créditos que los bancos conceden a empresas y a particulares.
Los saneamientos realizados hasta ahora, 82.000 millones de euros, han sido insuficientes para calmar a los mercados, por lo que el Ministerio de Economía ha decidido encargar estudios independientes para conocer realmente a cuánto asciende el déficit de capital y de provisiones del sector. El primer estudio se ha encargado a dos consultoras, Oliver Wyman y Roland Berger, y consiste en analizar cómo sufrirían las carteras de créditos de la banca ante dos escenarios, uno de ellos estresado, es decir, con unas hipótesis macroeconómicas adversas. El resultado de estos trabajos deberá ser entregado como fecha tope el próximo 21 de junio. Cada una de las dos firmas dará su cifra sobre el capital que necesita la banca.
En paralelo se ha encargado a cuatro auditoras (Deloitte, PwC, Ernst & Young y KPMG) un trabajo más complejo: el análisis individualizado y detallado de las carteras crediticias para determinar las provisiones que tienen y las que necesitan.
Los resultados de estos análisis deberán estar disponibles el próximo 31 de julio. Tanto las auditoras como las consultoras están analizando, en total, los balances de los catorce principales grupos bancarios españoles, que representan en torno al 90 por ciento del sistema financiero.
Los rumores saltaban esta mañana a través de la agencia Reuters, ya que apuntaba que España podría solicitar mañana mismo el rescate bancario. La agencia de comunicación aseguraba que mañana mismo se produciría una teleconferencia entre los ministros de finanzas de los miembros de la eurozona para planificar los detalles del rescate. El Gobierno español, por su parte, no tardó en negarlo a través de la secretaria de Estado de presupuestos, Marta Fernández Currás en la que negaba que España fuese a pedir un rescate bancario inminente.
Soraya Sáenz de Santamaría ha aclarado durante la rueda de prensa posterior al consejo de Ministros ha asegurado hoy que “no hay una decisión tomada” sobre la petición de un rescate europeo a la banca española, y ha indicado que hay que esperar a conocer antes los informes independientes sobre las necesidades de capital y saneamientos del sector.