Con ocasión de las últimas conferencias que he podido impartir en España y fuera de ella, he recopilado, para los lectores de República.com, algunas preguntas y respuestas, que considero pueden ser de interés más o menos general. Ahí van el número de 13, y que a nadie ese guarismo le traiga mala suerte. No somos fetichistas…
1. Ha explicado usted en su reciente libro España: Un proyecto de país (Turpial Ediciones), que dejar quebrar un banco es imposible; porque no podrían devolverse los hasta 100.000 euros de depósitos por cuenta bancaria garantizados a los clientes. Pero, entonces, ¿para qué vale la norma general de los concursos de acreedores?
Sencillamente, esa norma tiene en los bancos, en la práctica, una aplicación distinta, para precisamente evitar las quiebras. En lugar de ellas, se produce la intervención recapitalizadora de las entidades crediticias, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (FROB); o se estatifican, total o parcialmente, de algún otro modo (todavía sin definir en el caso de Bankia).
2. ¿Por qué hay tanta resistencia al banco malo si en países como Finlandia, Noruega o Alemania ha funcionado?
Tiene Vd. razón: esa resistencia no tiene sentido. Después de tanto marear la perdiz, en la nueva fase de la reforma financiera, habrá bancos malos; aunque sea en forma de sociedades inmobiliarias o como los quiera llamar. En realidad, se trata de ubicar los activos tóxicos en un banco distinto a la entidad que esté operando; para dejar de deteriorarla. En el banco malo si que cabe una disolución con menor inversión, ya que se trata de activos provisionados previamente.
3. De forma paralela, ¿no habría que exigir responsabilidades a los gestores de esas entidades?
Legalmente, siempre hay posibilidad de exigir responsabilidades, y ya está haciéndose respecto de algunas cajas de ahorro y también algún banco. Por lo demás, si en las auditorías se aprecia que ha habido infracciones, es obligado pasar el cargo correspondiente al poder judicial que decidiría en su caso. Lo que debería estar claro es que nadie podrá irse de rositas… y, además, con indemnizaciones millonarias no ganadas, por trabajos de gestión más que pésimos.
4. Algunos economistas hablan de la salida del euro por parte de Grecia, que ya no es un tabú. Usted avisa de que eso supondría depresión por años, disturbios y problemas sociales…
Me ratifico en lo que dije en mi libro ya citado. Solo hay dos o tres optimistas que dicen que, una vez que saliera Grecia del Euro (lo que ya se llama Grexit), “los helenos serían la envidia del resto de Europa”; se supone que debido a que la economía se ajustaría rápidamente a una situación mejor. Lo dudo mucho.
5. También se recuerda el corralito argentino y otros como Paul Krugman dicen que España está condenada a vivirlo. ¿Lo ve posible?
El Prof. Krugman es bastante sensacionalista en su faceta periodista, le gusta el morbo como a pocos. Pero la verdad es que el corralito surgió en Argentina cuando había dos monedas oficiales en circulación: el peso y el dólar. Y como el Gobierno de esa Nación no supo parar la inflación y el desorden económico siguió en auge, la gente pasó a convertir pesos en dólares. Y por eso se estableció el corralito, para racionar las extracciones de dólares de la banca. Esa situación no existe en España. Lo que pase en Grecia, es otra cosa.
6. También en su libro “España, un proyecto de país”, apuesta usted por una unión monetaria internacional a medio plazo y señala que no es ninguna quimera. ¿Con el resurgimiento de movimientos nacionalistas eso resulta verdaderamente viable?
Hay resurgimientos nacionalistas —en Alemania dentro de la Eurozona, en el Reino Unido con su esterlina, en los escandinavos con sus Krone—, pero la tónica general es que la globalización económica es irreversible. Y si se globalizan las reglas y decisiones de comercio, movimientos de capitales, propiedad intelectual, TICs, etc., un día tendrán que globalizarse los medios de pago. Como anticipo de ello, y aparte de la experiencia del patrón cambios oro/dólar que funcionó como standard global entre 1944 y 1971, está la simplificación monetaria: entre el dólar y el euro, se cubre más del 70 por 100 de todas las transacciones mundiales. Esa tendencia marca el futuro de una sola moneda, para la que yo propongo, desde hace años, el nombre de Cosmos. Las pequeñas monedas de hoy apenas son calderilla.
7. La teoría dice, y lo refleja en el libro, que cuando la prima de riesgo de un país llega a los 450 puntos básicos está condenado al rescate. ¿España lo está?
La teoría a veces choca, con la realidad. De modo que lo aplicable a Grecia, Irlanda y Portugal, resulta más difícil de instrumentar en otros casos, como España o Italia. Sinceramente, no creo que España esté condenada al rescate, salvo que las reformas estructurales y los ajustes se demoren más de la cuenta. Otra cosa bien distinta será disponer, de una u otra manera, de fondos europeos para ultimar la reestructuración financiera.
8. ¿Ciñéndonos a España, cumplirá el objetivo de déficit marcado por la UE?
Yo creo que es factible. Y puestos ya a cumplir con el déficit (5,8 en el 2012 y 3 en el 2013), creo que “lo mejor es no enmendalla”; con nuevos aplazamientos que relajarían el esfuerzo que se está haciendo. En cualquier caso, la Comunidad ya estima aplazar el 3 por 100 para 2014. Veremos.
9. ¿La consolidación fiscal es incompatible con el crecimiento? ¿Los planes de estímulo que defiende Hollande y la austeridad son enemigos entre si?
No es que sean incompatibles. Al contrario. Sin consolidación fiscal, no puede haber crecimiento, porque tenemos que salir de la bancarrota en que realmente estamos y recuperar confianza en una Hacienda pública saneada. Sin embargo, el crecimiento tiene que venir de las reformas estructurales y, sobre todo, de un posicionamiento europeo más expansivo por parte del BCE; siendo urgente, además, la creación de los eurobonos, para poner en marcha inversiones públicas a escala eurozona. En ese sentido, cada vez tendrá más importancia que el gasto publico sea de verdadera calidad; con rentabilidad económica o social asegurada, sin solapamientos, sin clientelismo… y sin corrupción.
10. Con respecto a las CC.AA., en Andalucía, el nuevo Gobierno de PSOE e IU dice que podrá cumplir el déficit sin recortes sociales. ¿Se explica usted esa fórmula que nadie conoce?
Es un misterio, como tantos otros que se producen en la Tierra de María Santísima del Santo PSOE. Creo que la respuesta a su pregunta en este caso debe tenerla el Sr. Liñán, supongo que más en situación onírica que no de vigilia. Por lo pronto, con la nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria, la Junta de Andalucía ya ha tenido que hacer no pocos ajustes a los que antes se oponía.
11. Cita usted que el PLAN E de Zapatero, en el que se invirtieron 13.000 millones, no tuvo efecto multiplicador y sólo creó empleo efímero. En Andalucía se anuncian 200 millones para otro plan E regional. ¿Las comunidades pueden seguir haciendo la guerra por su cuenta?
Coincido con Vd., porque intuyo que su respuesta sería no. Ya está bien de ideas geniales, para luego recurrir a los hispabonos o lo que venga del padre Estado. Supongo que Montoro y sus inspectores tendrán que tomar armas en el asunto y no permitir tanta genialidad a lo Superman Shoemaker.
12. Habla de hipertrofia de las CC.AA., de duplicidades y excesos de empleados. En Andalucía, el nuevo Gobierno dice que no se despedirá a ningún empleado público, ni tan siquiera en Canal Sur….
La junta de Andalucía, puede cantar misa mayor, que se decía antes. Pero por mucho que quieran conservar su sistema clientelar —colocando algunos de sus directivos y demás a hijos, primos y otros parientes, vecinos, amigotes del partido o del sindicato, etc.— tendrán que hacer un ajuste en la ingente plétora de empleados públicos que tienen. No hay otro remedio. Se tiene que acabar lo de vivir del cuento.
13. Hay un apartado importante en el libro que muchas se pasa por alto.. Ofrece argumentos contra la desagrarización y la desindustrialización, un sector trascendental que a veces se ha visto de menor importancia…
Sí, efectivamente. En mi libro planteo la lucha contra la desagrarización y la desindustrialización de España, para poner freno a dos fenómenos que están destruyendo gran parte de nuestro tejido productivo. No entro en más detalles, porque se me ha acabado el espacio y el tiempo y, además… habrá que comprar el libro ¿no?. Recuerden Ramón Tamames “España, un proyecto de país”, Turpial, Madrid, 2012.
Termina aquí la transcripción que me he permitido hacer para los lectores de República.com. A cuya disposición quedo, como siempre, en castecien@bitmailer.net.