El Gobierno de Rajoy ha impuesto su ley en el Consejo de RTVE que por fin quedará desbloqueado y tras casi un año de vacío de poder, por la dimisión del anterior presidente propuesto por el PSOE Alberto Oliart y la de otros consejeros, andaba a la deriva en medio de su particular crisis financiera, y de luchas de poder en un Consejo de Administración inoperativo y desprestigiado por su intento de control previo de los servicios informativos. Los que en contra de su “autobombo” no eran ni por asomo imparciales, porque sus directivos y presentadores habían sido nombrados por el Gobierno de Zapatero y permanecieron en sus puestos después de la anterior reforma estatutaria de RTVE, por mucho que en ese momento imperará la mayoría de los dos tercios del Congreso, que ahora el PP ha reducido a una sola mayoría absoluta.
Imaginar la verdadera independencia y una labor periodística de calidad y equidistante de poderes políticos y fácticos españoles es una quimera inalcanzable en RTVE, y en otras instituciones y organismo del Estado, como el Poder Judicial o el Banco España. Entre otras cosas porque el régimen partitocrático vigente no lo permite y al final manda el que gobierna.
Lo de Oliart fue otro disparate mas del zapaterismo, como lo de Dívar, y ahora le toca el turno al PP que eligió como presidente de RTVE a un gestor, abogado del Estado (que están muy de moda), economista y con conocimiento del sector de la información, Leopoldo González, lo que “a priori” no parece una mala opción. Mientras, el PSOE que hasta ahora controlaba el ente público se declara ausente y deja vacía una silla del Consejo de RTVE, de donde además han sido desalojados los sindicatos, con lo que los presentes en el nuevo consejo serán el PP, PSOE (con dos de sus anteriores consejeros), uno de CiU y uno de IU. Lo que da a los populares la mayoría con cinco puestos de los nueve, o de seis si el PSOE insiste en rechazar su tercer sillón.
La segunda parte de estos relevos tendrá que ver con la puesta en marcha de los nuevos presupuestos del Ente y sobre todo con lo que vaya a pasar en los Servicios Informativos, que hasta ahora estaban ocupados en su dirección y en las de los telediarios y los programas información y debates por personas afines al PSOE, tanto como directivos como en los cargos de presentación o de moderación. Y que puede que pronto sean ocupados por notorios publicistas del PP, como los que ya están llamando a la Moncloa para ver si se consiguen colocar, como ya ocurrió en los tiempos de Aznar.
Asimismo, hay que ver qué ocurre a partir de ahora con el sistema de cuotas de partidos y grandes grupos de comunicación que en los últimos años han inundado los espacios de debate, con el falso argumento del pluralismo en el solo beneficio de los partidos y de los grandes y poderosos grupos de comunicación. Un falso y a la vez trucado pluralismo que tampoco practican dichos grupos de comunicación en sus propios medios audiovisuales o incluso escritos. Y como los grandes son demasiado grandes lo que ahora debería primar es lo de “cada mochuelo a su olivo”. ¿Por qué los diarios El Mundo, El País, ABC y La Razón tienen que colocar a sus “apoderados” tertulianos en los debates de RTVE? ¿Acaso no tienen ellos sus propias y poderosas plataformas donde no dejan entrar a nadie, salvo a algún contrario para que haga de tonto útil?
En cuanto a los Telediarios difícilmente se espera un cambio de corte profesional e independiente, que no se someta primero a los designios y consignas del Gobierno, y luego a los partidos dado que ahora primaran las noticias del PP como antes ocurría con las del PSOE. Imaginar en RTVE un periodismo independiente de verdad es mucho soñar. Aunque por ahora la única novedad es que, al menos en lo que a la gestión económica de la empresa, algo se pueda arreglar.
Y en ese algo se debería incluir el regreso de la publicidad, porque de lo contrario eso sería renunciar, en plena crisis, a ese ingreso en el beneficio de los dos grandes grupos de Telecinco y Antena 3 TV donde la telebasura o programas de baja calidad mandan en pos de la audiencia y el negocio. Publicidad que, por el contrario, si va también a las televisiones autonómicas donde el partidismo político y la manipulación es todavía más descarado y radical.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
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Juan Fco. Martín Seco
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