Nº 1136 -  23 / V / 2013 
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Espacio de batientes

Metástasis chavista en la política colombiana

José Javaloyes
 

Las últimas filtraciones habidas sobre el supuesto inmediato desenlace final del proceso canceroso que padece el presidente de Venezuela, ha creado un estado de tensa expectativa no sólo en los medios políticos venezolanos, de oposición y gubernamentales, sino también en la vecina Colombia, con la que las relaciones diplomáticas han discurrido en los últimos años con vaivenes y altibajos propios de tobogán de feria. En el curso de tal inestabilidad ha estado siempre el problema de las Farc, de la narcoguerrilla, como referente axial de todo ello. Ha sido lo propio en el inmediato pasado, especialmente en las ocasiones en que las FFAA presionaban contra esta narco-insurgencia, cuando la frontera de Venezuela con Colombia venía a convertirse para la guerrilla poco menos que en puerta de acogida.

Así, mientras en los medios venezolanos se especula sobre quién será el candidato a la presidencia en las elecciones del 6 de octubre pues no es probable que Hugo Chávez esté para entonces en condiciones físicas de optar a su tercera reelección, ya que se insiste en la casi certeza de que haya muerto.

Lo muy disparado de la metástasis cancerosa que padece y que le obliga a demorarse una y otra vez en La Habana para que le sean administrados los potentes lenitivos con que calmarle los grandes dolores que padece, hace que sea causa de gran incertidumbre. De ahí que en Venezuela se prepare la concurrencia de los candidatos procedentes del propio régimen, y que en la vecina Colombia, otra vez, se pose la niebla de una eventual nueva negociación de paz entre la guerrilla y el Gobierno.

Factor central de esa especulación colombiana ha sido, de una parte, las declaraciones de Roméo Lamnglois, el periodista francés capturado por las Farc durante un choque con éstas del Ejército en el que iba empotrado por su condición de tal; declaraciones en las que compareció con un discurso propiamente de intermediario entre la narcoguerrilla y el Gobierno. Y, de otra parte, hay que parar la atención en un supuesto plan de las Farc para negociar la paz con el Estado, algo que, al cabo, no sido acogido con mucho crédito por el Gobierno del presidente Santos, sumido entre la perplejidad e instalado en el silencio, cuando, en el mismo sentido, el periodista francés había hecho las referidas declaraciones. Orientadas, en todo caso, a complacer a quienes habían sido sus supuestos captores durante el mencionado combate.

Es necesario reconocer que, en todo caso y no podía ser de otra manera, la actitud del Gobierno del presidente Santos es de extremada prudencia, por el hecho reiterado de que los narcoterroristas colombianos, al igual que sus colaboradores etarras, han intentado lucrarse políticamente cada vez que se ha montado el tenderete con que el vender a la opinión – nacional e internacional – una imagen pseudos-política que entibiara la percepción social de unos y otros como aquello que realmente son: fauna antisistema de fundación soviética, práctica terrorista, y en el caso de las Farc, de base económica centrada en el narcotráfico con la cocaína y otras drogas. Tal como hace la guerrilla afgana con la heroína.

La cada vez más patente implicación de ámbitos del régimen venezolano en el narcotráfico, repercute de modo muy especial en este escenario crepuscular del chavismo. El señalado pringue estamental, principalmente en las Fuerzas Armadas, dentro de esta variante tan singular y dañina de la corrupción política, contribuye a complicar la dinámica del cambio que se espera en Venezuela por causa de la grave dolencia del presidente Chávez. Y lo hace por razón de que es el factor militar una de las variables de mayor peso para la autonomía nacional venezolana frente a los riesgos de que la involucración cubana en el régimen fuerza capaz de bloquear el cambio de Venezuela hacia la libertad y la seguridad jurídica.

Eso de una parte, y de otra, en lo que se refiere a la capacidad de Colombia para cerrar de una vez por todas la muy cancerada herida abierta en su Historia por la narcoguerrilla – cuya fundación resulta inseparable de la dictadura comunista cubana -, sea de importancia primordial qué vaya a suceder ahora con el cambio venezolano sobrevenido con el grave deterioro vital de Hugo Chávez.

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