Rubalcaba, que está haciendo el primo en la oposición al PP en la crisis financiera del país –le han comido el coco en la Moncloa-, se ha despertado espoleado por la gente de Chacón y finalmente ha presentado en el Congreso de los Diputados la petición de una comisión de investigación del gran escándalo de Bankia que tiene indignada al conjunto de la ciudadanía.
El PSOE por fin se suma a esta iniciativa que habían solicitado, a su izquierda y derecha, tanto IU como UPyD, y que podría recibir más apoyos del resto de grupos parlamentarios, aunque sabido es que CiU nunca suele arropar este tipo de investigaciones por la cuenta que les trae.
Al fondo de este vuelco y cambio de posición de Rubalcaba están las temerarias tomaduras de pelo del PP, que ha echado por la ventana a MAFO, el Gobernador del Banco de España, y que no ha querido aclarar si admitirá la pública comparecencia en el Congreso de los citados por el PSOE, Goirigolzarri, Rato, Blesa y Olivas. Y que ayer, por boca de la vicepresidenta Soraya, se mofó de las desavenencias internas del PSOE a propósito de la famosa comisión de investigación de Bankia en la sesión de control al Gobierno. Además Rubalcaba, recompone la paz interna dentro de su partido y sabe que no habrá una comisión de investigación porque la vetara el PP con su mayoría absoluta, aunque eso sí con alto coste político.
En un país donde pasan tantas cosas lamentables y desastrosas, y donde la clase política está en el punto de mira de los ciudadanos, ya es hora que los autores de los desafueros y los despilfarros que nos han llevado a la ruina se sometan a la plena investigación del Parlamento, los medios de comunicación y la Justicia. Y allá el PP, que es el máximo responsable del caso Bankia, si se empeña en obstruir la investigación parlamentaria de un escándalo que le va a costar al erario público 23.600 millones de euros.
Ya está bien de indultos a banqueros, a los políticos condenados por corrupción y a los defraudadores a la Hacienda pública. Y de los favores de la Justicia a los Urdangarin, o el descaro de Dívar y de ciertos responsables de escándalos de corrupción, mientras a los ciudadanos se les suben los impuestos, recortan los sueldos, pierden su trabajo y sufren ajustes en la Sanidad y en Educación, y a la espera estamos de un aumento de la edad de jubilación tal y como lo acaba de pedir la Comisión de Bruselas.
Un Gobierno no puede pedir sacrificios a los ciudadanos si no aplica la ley y no investiga a los responsables y abusadores que están en el origen del vigente desastre español. Y lo de Bankia es un caso crucial que debe ser ejemplar, para que nadie que haya tenido graves responsabilidades en el hundimiento de la entidad se vaya de rositas, con escandalosas indemnizaciones y como si no hubiera pasado nada. Y allá el PP con su obscurantismo que echa por tierra su discurso de la transparencia, porque tarde o temprano, la verdad sobre lo ocurrido brillará. No en vano ya están en marcha iniciativas jurídicas de muchos afectados por la quiebra de Bankia que llevarán a los tribunales a los responsables y entonces empezaremos a saber lo que ha ocurrido de verdad.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
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José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
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Julián García Candau
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