Nueva jornada de confusión, con la Bolsa otro día más por los suelos, la prima de riesgo en su nivel más alto desde la implantación del euro hasta sobrepasar los 541 puntos, el bono español a diez años superando el 6,74 por ciento de interés, guerra de comunicados y desmentidos y el cadáver de Bankia sobre la mesa de operaciones, sin que se sepa, realmente, cuál va a ser la solución definitiva para su capitalización y, también, para su normalización que ya está durando demasiado y que se ha llevado por delante a la segunda víctima, en la persona del Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, que ha sido obligado por el Gobierno a adelantar su salida del Banco central, los próximos días, aunque su mandato terminaba en principio, en el mes de julio.
La primera víctima ha sido el que era presidente de Bankia, Rodrigo Rato que, al igual que Fernández Ordoñez, ha vivido también una dimisión atípica, forzada por el ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos, y por el propio presidente del Gobierno Mariano Rajoy. En ambos casos, a los dos, se les ha impuesto la ley del silencio, a pesar de que cada día está más extendida la tesis de que es necesaria y urgente la formación de una Comisión de Investigación para saber qué es realmente lo que ha pasado y de qué tipo de responsabilidades civiles y penales, estamos hablando.
Durante todo el día la clase política ha estado pendiente del alza espectacular de la prima de riesgo, de los rumores de lo que muchos han venido considerando una inevitable intervención -algo que el Gobierno contempla con gran frialdad- y, sobre todo, de la guerra de comunicados en una auténtica ceremonia de la confusión, en la que se ha intentado convencer a la opinión pública de que nunca hubo un plan para recapitalizar Bankia con deuda pública, con la intención de que esa Deuda pública se cambiase en el Banco Central Europeo por liquidez, con lo que, en cierto modo, se pretendía que fuese el BCE, por vía indirecta, el que asumiese el coste de la reforma financiera española. Ya que no se quiere bajo ningún concepto acudir al Fondo de Rescate para salvar a los Bancos, posibilidad negada, una y otra vez por Rajoy, pero que probablemente, sea la única solución que haya que adoptar… aunque todo depende cuanto dure esta ya larga ceremonia de la confusión.
Ese plan de insuflar Deuda, que por supuesto no era una invención, fue denunciado por la prensa británica y recogido el lunes por este cronista (ver Miedo y casi pánico al rescate) y a ello se refería el Banco Central Europeo en uno de sus comunicados en los que se basaba el periódico “Financial Times” para insistir desde el martes por la noche que había problemas con el sistema de financiación que pretendía adoptar el Gobierno español para la reforma del sistema financiero.
En la primera versión de ese comunicado oficial el BCE añadía otro escueto pero relevante párrafo: “Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que los fondos necesarios para recapitalizar los bancos no pueden ser realizados por el euro sistema”. En realidad, ese otro párrafo venía a dar por cierta la versión del ‘FT’ de la oposición del organismo europeo a ese plan que barajaba el Gobierno español.