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Son datos en los que hace hincapié la Asociación Española de Urología (AEU), con motivo del Día Mundial sin Tabaco que se celebrará el próximo jueves, y que ha subrayado porque es la patología urológica con una relación más directa con el consumo de tabaco. Es el tumor urológico más frecuente detrás del de próstata, además de ser el que más consultas e ingresos hospitalarios motiva, por lo que es el que más recursos económicos consume por delante incluso del mencionado y del de mama.
Según el coordinador del Grupo de Uro Oncología de la AEU, el doctor Bernardino Miñana, la relación entre tabaco y cáncer es muy clara en el tumor de vejiga ya que, al ser un órgano de almacenamiento, las sustancias cancerígenas derivadas del tabaco permanecen más tiempo en contacto con esta zona hasta que se expulsan a través de la orina. Pero este tipo de cáncer no afecta sólo al fumador activo, también al pasivo, ya que es frecuente diagnosticar este tumor en personas que no fuman pero que están expuestas al humo del tabaco, como es el caso de los camareros o las parejas de los fumadores.
El cáncer de vejiga tiene una incidencia muy elevada en los países occidentales y, concretamente, España se encuentra entre el grupo de cabeza en cuanto al número de nuevos casos al año, que han sido registrados por la AEU en el primer Registro Nacional de Cáncer de Vejiga, que se ha elaborado y que presentará en junio. Pero el tabaco también incrementa el riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer, como el renal o el de próstata, pero además se estima que más del 60 % de los fumadores acaba sufriendo disfunción eréctil y que entre un 30 y un 40 % tiene problemas de fertilidad.
El centro MD Anderson Cancer Center de España también ha incidido en la influencia directa del cáncer y el tabaco, y lo ha hecho porque el hábito de fumar es el responsable del 30 % de todas las muertes por cáncer, es decir de un total de 1,8 millones de fallecimientos al año, según datos de la OMS. La tasa de mortalidad entre fumadores de 35 a 69 años es tres veces más elevada que entre los no fumadores, ya que está directamente relacionado con patología cardiovascular.
Por eso, nunca es tarde para dejar de fumar y máxime si, como señalan los especialistas de este centro, a los cinco años de abandonar el cigarro, el riesgo de cáncer se reduce a niveles evidentes y tiende a igualarse al de los no fumadores a los 10 y 15 años.