Ahora resulta que será la vicepresidenta Soraya, y no Aguirre la condesa de Bombay –siempre huyendo de los peligros- quien acompañe al Príncipe de Asturias en la final de la Copa del Rey que disputan y anhelan el Barcelona y el Athlétic de Bilbao. O sea los dos equipos catalanes y vascos vienen a Madrid, la capital del Reino, a pelear por la Copa del Rey de España que les entregará el Príncipe don Felipe. Lo que ya tiene un valor político y sobre todo deportivo que es en el fondo de lo que se trata porque estos son dos de los grandes equipos de la Liga y los que ofrecen un fútbol más dinámico y espectacular que, además, incluye la que será despedida de Guardiola del banquillo del Barça.
Ya tenemos bastantes desencuentros y problemas en este país como para que este evento deportivo de primer nivel y antesala de la Eurocopa de fútbol, donde España se presenta como favorita, se convierta en un centro de discordia política como lo ha pretendido la presidenta madrileña (ahora “excluida” del palco) sobre la base de una pretendida alarma por los posibles pitidos y abucheos a las autoridades, el himno, la bandera española, etcétera. Algo que es habitual en España y fuera de nuestro país y que forma parte del espectáculo y del derecho a la libertad de expresión.
Lo importante es el partidazo que se prepara, al margen, de que las hinchadas de uno y otro equipo y algunos agitadores quieran hacer reivindicaciones nacionalistas o independentistas. Y este es un partido importante porque Barça y Athletic juegan un futbol de ataque y control, que tiene mucho que ver con el estilo de nuestra Selección, no en vano muchos de los jugadores que hoy estarán en el césped del Manzanares se integrarán en “La Roja” a nada que concluya el encuentro.
Donde además Guardiola dirá adiós al Barça y pasará el relevo a su segundo Tito Vilanova, después de unos años de grandes triunfos y de un reconocimiento merecido de su buen hacer en el fútbol catalán, español e internacional en los que Guardiola ha cosechado 13 títulos y todavía podría llegar al 14, si los leones de San Mames y el muy astuto Bielsa -maestro de entrenadores- se lo permiten.
Tengamos pues la fiesta en paz, porque el partido de hoy es sobre todo una fiesta del deporte, en víspera de la Eurocopa y también de la Olimpiada de Londres. Dos acontecimientos que sin duda darán más de alguna alegría al deporte y al pueblo español que tan necesitado está de estos momentos de felicidad y distracción.
Por supuesto no podemos descartar que en el desarrollo de este partido ocurran incidentes –a pesar del dispositivo de seguridad- y manifestaciones de corte político, como tampoco imaginamos que los sectores mediáticos más ultramontanos –que habitualmente jalean a Aguirre y a los que protege la presidenta- querrán hacer del encuentro y de lo que allí ocurra un “drama patriotero”. Pero incluso a eso ya estamos acostumbrados y además estos forofos de la política extrema cada vez tienen menos influencia dentro de la Sociedad.
O sea que ruede el balón, veamos buen fútbol y gane el mejor, camino del inicio de la Eurocopa que será hora de la verdad.