Nº 1135 -  22 / V / 2013 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
Cine

Amor

El cine francés sigue buscando respuestas a ‘El arte de amar’

  • "Sobre el papel, a todos nos gustaría disfrutar de las libertades que han llegado al campo del amor", explica el director marsellés
  •   El cine francés sigue buscando respuestas a ‘El arte de amar’
    Mateo Sancho Cardiel/EFE | Madrid Publicada el 24-05-2012

    Ovidio y Erich Fromm ya le habían dado muchas vueltas al concepto de El arte de amar, pero no se habían reído aún de lo ridículos que son los seres humanos poniéndolo en práctica, algo que sí hace el director Emmanuel Mouret en su nueva película coral, que estrena mañana con el aval de François Cluzet. ¿Hay que asumir que a estas alturas de la Historia de la Humanidad, el amor va a seguir resistiéndosele al hombre? "Está claro que no pretendo descubrir nada nuevo sobre el amor. Solo diré que creo que uno puede dominar el amor y tratarlo como un oficio artesanal... hasta que se enamora", explica Mouret en una entrevista.

    El arte de amar cartelEl arte de amar (L’art d’aimer), aunque remita por su título al poema didáctico de Ovidio o al estudio psicológico de Erich Fromm, es una comedia refrescante en la que las combinatorias sentimentales unen las preocupaciones añejas con ciertas variables contemporáneas derivadas de un concepto tan inasible como la libertad.

    “Sobre el papel, a todos nos gustaría disfrutar de las libertades que han llegado al campo del amor. Pero en la práctica, lo cierto es que no ha hecho más que destapar nuestra inmadurez sentimental. Nuestra propensión a los celos y las inseguridades”, explica este director marsellés sobre su séptima película, aunque primera de su filmografía en llegar a los cines españoles.

    El arte de amar recibió el premio al mejor guion en el festival de Montreal en 2011, se vio en el Festival de Locarno, se estrenó en España en el Festival de Málaga y llega a las carteleras aprovechando el impulso que uno de sus protagonistas, François Cluzet, le ha dado a toda su carrera tras el éxito internacional de otra comedia francesa, Intocable, protagonizada por él.

    “Pero nosotros ya habíamos hecho la película por aquél entonces”, dice el realizador, que también se reserva un papel en esta película estructurada por esos consejos aparentemente fáciles pero que luego nadie cumple. Y todos, ya que el cine siempre hace todo más bonito, relacionados con una música en particular, para que todas las artes acompañen al arte supremo, el de amar.

    “No hay que rechazar lo que se nos ofrece”, El deseo es inconstante”, “Sin peligro, el placer se atenua”, son algunos de los refranes que Mouret repasa con ironía en la cinta, que hace más hincapié en la casualidad y el destino que en el esfuerzo amatorio.

    Y los “aspirantes” a artistas se distribuyen en cinco historias. Una mujer obsesionada con sobreinterpretar el impulso sexual y alcanzar su esencia pura, un hombre al que dan el cambiazo en una cita a ciegas, una mujer que decide convertir su añejo matrimonio en una pareja abierta o un hombre que se cree capaz de “ceder altruistamente” a su mujer para ayudar a un amigo, forman la premisa.

    A partir de ahí, todo se irá entrelazando y dando resultados de lo más sorprendentes. “Obviamente me gustan Robert Altman y Paul Thomas Anderson”, reconoce el director consciente de que su filme remite al formato de las vidas cruzadas, pero, una vez más, se deshace de las pretensiones. “No sé si el tono ligero es la única opción para abordar estos temas tan serios, pero, desde luego es mi opción”, bromea.

    El impulso y la razón, el capricho y la constancia, el deseo y el amor, la atracción física y la compatibilidad de caracteres… “Cuanto más hemos sofisticado el lenguaje para definir ciertas cosas, a veces menos llegamos al meollo de la cuestión y damos más rodeos”, asegura quien, pese al tono irónico del filme, no puede evitar recubrir de una mirada tierna a todos sus personajes.

    Pero cuando es preguntado sobre las interferencias que un arte como el cine, especialmente el francés ha tenido sobre el planteamiento romántico contemporáneo, concluye: “No hay que olvidar que el amor puede existir sin arte. Pero el arte no puede existir sin amor. Ha sido, es y será su principal motor de inspiración”.

     
     

    No hay comentarios

    Feed RSS para los comentarios de esta entrada

    Lo sentimos, los comentarios están cerrados en este momento.

    Traducir artículo
    Portada Republica.com

    Portada

    Portada Republica.com

    Siguenos en:

    Canal RSS Republica.es
    Facebook
    FlickR
    Twitter
    LinkedIn
    Separador

    Contacto y direcciones de Republica.com Todos los derechos reservados © 2013

    Portada Republica.com
    Republica.com