Nº 1467 -  19 / IV / 2014 
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OPINIÓN

Como destruir EFE sin enterarse

Fernando Glez. Urbaneja
 

El panorama profesional del periodismo no puede ser más deplorable; han reventado las burbujas, los globos y hasta algunos proyectos razonables. Ente las causas principales del desastre hay varias pero no todas son externas, sobrevenidas; es evidente que la crisis ha volatilizado casi la mitad del gasto publicitario, lo cual coloca en zona insostenible a algunos medios, pero no a todos, ni siquiera a la mayoría. Existen fortalezas y oportunidades para gestionar eficazmente en la crisis. Donde no hay oportunidades es allí donde la gestión brilla por su ausencia. Los mayores errores son internos, fracasos de gestión, de incompetentes que siguen tomando decisiones.

Estos días los despachos laborales que trabajan para empresas editoras ultiman expedientes de crisis que se traducen en ERE que van a acabar con varios centenares de empleos de periodistas y de otros trabajadores de la industria. Solo el disparatado ERE de RTVE del 2006 (ejemplo de una gestión cara y torpe) tuvo un efecto cuantitativo semejante a lo que viene en pocos días.

De todas estas desgracias una de las que más me llama la atención, por equivocada e irresponsable, es la que se prepara para la agencia EFE. El Gobierno aplica la tijera de los recortes con carácter general y sin parar en barras. Las circunstancias obligan, pero no todo es forzoso o inevitable. La agencia EFE es un activo que sufre abandono desde hace demasiados años. Ha pasado ya por varios ERE, algunos de ellos desautorizados por los tribunales aunque demasiado tarde para que tuviera remedio el desafuero. El que viene ahora es de mayor cuantía y va a dejar a la agencia en los huesos, con serias dificultades para hacer su trabajo, que es valioso para los ciudadanos y también para España.

En EFE se ha hecho un buen trabajo desde hace décadas, incluida la etapa del anterior régimen. Habrá excesos, errores, carencias, pero en términos generales, el millar de periodistas que han trabajado o trabajan desde EFE para poner a disposición de los medios de medio mundo información fiable y de interés, hacen un buen trabajo que conviene preservar y que puede fracasar si se consuman los recortes presupuestarios previstos.

EFE es una agencia más importante e influyente que France Press aunque trabaja con un presupuesto que no alcanza la mitad del francés. Los medios privados pagan poco por el hilo de EFE, la mayoría considera que es un servicio subvencionado. Cuando se queden sin él, lo lamentarán. Y el Estado, que debería ser el primer interesado en que EFE funcione bien y en preservar su reputación (sin ser larga mano de la propaganda del gobierno) no es consciente del instrumento que es una agencia como EFE, con una buena gestión.

El recorte de la subvención a EFE es un error grave, error político y estratégico. Y me llama la atención que nadie levante la mano y lo advierta. La marca España (que tanto preocupa al ministro de Exteriores, al presidente y a las grandes compañías) tiene uno de sus activos y oportunidades en EFE, especialmente si su capacidad periodística contribuya a esa causa, con respeto exquisito a las reglas del oficio periodístico que en la agencia conocen y saben practicar a poco que los jefes ayuden.

A las multinacionales españolas les debería interesar que EFE funcione bien, que disponga de recursos y que haga su trabajo. Las oficinas de la agencia en Londres y Nueva York, en Bruselas y en Sao Paulo son valores que no se pueden perder o empequeñecer. Tiene razón el ministro de Hacienda cuando dice que los contratos de las estrellas de la televisión pública son innecesarios, excesivos, pero no ocurre lo mismo en EFE, que necesita un buen proyecto, ambicioso, de Estado, exigente y el presupuesto adecuado para ello.

Están matando EFE y, probablemente, no lo saben, nadie les ha advertido de las consecuencias de semejante error. Y me llama la atención que los demás medios no reparen en el caso. También les concierne.

fgonzalu@nebrija.es

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