Vuelan los millones de euros –por miles- como si fuera un bando de palomas desconcertado que ha levantado el vuelo desde las más altas almenas de una catedral ante un estallido o un disparo fortuito como los que se les escapan al pequeño Froilán. Estamos en quiebra financiera de las Cajas, parte de la Banca, muchas de las empresas y casi del Estado, y el gobierno va dando palos de ciego como un naufrago bracea en pos de las luces de una ciudad que brillan en una lejana orilla y mientras nada contra corriente.
El Consejo de Ministros del Gobierno de Rajoy, con más moral que el Alcoyano, aprobó ayer su segundo decreto para el rescate financiero de España, en el mismo día que la Comisión Europea nos daba la noticia que España no cumplirá los objetivos del déficit de la UE (5,3 % para 2012 y 3 % para 2013) y nos coloca un punto por encima este año y poco más para el que viene una vez que estamos en recesión (-1,8 para 2012, según la UE) y no hay una manera de cumplir los objetivos.
El comisario Olli Rehn nos aleja incluso de Italia y nos pone del lado de las naciones a rescatar por los fondos de la UE, aunque solo fuera en socorro del sistema financiero, que está al borde del colapso por causa del llamado riesgo sistémico de Bankia, o de “el efecto mariposa” del descontrolado aleteo de los pájaros locos de Rato, Blesa, Aguirre y Fernández Ordoñez, todos culpables de ese gran agujero negro de Caja Madrid/Bankia/BFA que no tiene fondo ni arreglo. Y del que solo puede sacar partido Emilio Botín, que parece haber colocado en Bankia a su infiltrado y “caballero blanco”, Goirigolzarri, para una vez limpiada la herida del banco enfermo –si la gangrena no se lo lleva antes por delante- quedarse con la parte sana y con Goirigolzarri en el Santander, como ya lo hizo con Sáenz y con Banesto en aquella otra nacionalización.
Vuelan los miles de millones como palomas desconcertadas. Las zuritas en zig-zag, las torcaces altas y planeando sobre la Plaza Mayor del Reino, y las mensajeras oteando el incierto horizonte y llevando en la pata anillada muy malas noticias a los españoles, mientras escuchamos asombrados el vals de los miles de millones. Nos dice De Guindos, que después de los 54.000 millones que se pidió a la banca como provisiones para los activos podridos del ladrillo ahora hay que poner otros 30.000 del ala para los activos dudosos, siempre del ladrillo (of course), cuya suma total del riesgo se calcula en ¡180.000 millones de euros! Una barbaridad que puede ser todavía mayor si vienen los inspectores de la UE a estudiar a la banca y cajas de este país, lo que pone los pelos de punta.
Además nos cuenta De Guindos que se crearán bancos malos o no se sabe que sociedades de liquidación de activos inmobiliarios. Y para colmo hay que cumplir con otras garantías de la UE. Y en el caso de Bankia, el “sistémico” que dicen los cursis, resulta que el agujero contable auditado es de unos 6.000 millones, mas 19.000 de riesgo inmobiliario a cubrir, o sea el fin del mundo. Y a no perder de vista lo que Bankia debe al BCE (40.000 millones), al Frob (otros 4.600) y cerca de 28.000 mas de bonos o no se sabe qué. Cifras que provocan mareos y alucinaciones para los que no hay más remedio que una infusión contra el ataque de nervios.
Y el Gobierno remando contra corriente y Rajoy sorprendido de la que se ha liado después de la liebre que él mismo levantó, por su cuenta, en Onda Cero el lunes pasado, dejando el muerto a la vista y abierto en canal durante una semana (para que huyeran los clientes), mientras en Bruselas sonaba la campana del coche rojo de los bomberos de la UE. Y mientras tanto el ministro financiero alemán diciendo que si Grecia se va del euro no pasa nada; y el comisario Rehn pregonando que Italia se salvará pero que España ya veremos lo que se puede hacer. Y todos esperando como agua de mayo al francés Hollande que se estrenará en la cena cumbre de la UE del día 23 en la que Rajoy aparecerá con ojeras y mala cara por causa de lo que ya saben de España todos los demás.
Y preguntamos ¿Acaso tiene Rajoy en su despacho de la Moncloa el mapa o carta de navegación del viejo galeón español que hace agua por los cuatro costados? No se sabe. El capitán sigue mudo y pensativo, como el viejo Acab, temeroso de que salga Moby Dick bajo la quilla del barco, y no para de aprobar decretos y decretos de manera compulsiva como probando suerte a ver si logra un poco de estabilidad, o consigue achicar el agua que ya inunda la sentina del barco. El Gobierno no parece saber donde está ni lo que puede ocurrir en los próximos días o semanas en este país. Pues imagínense los españoles, que ya estamos subidos en la alfombrilla para lanzarnos por el incierto tobogán. ¿Qué hacer? Nada, solo esperar. Además nadie nos cuenta toda la verdad y puede incluso que nadie la sepa. O sea, un poco de paciencia mientras las palomas espantadas vuelan sobre nuestras cabezas sin rumbo cierto, buscando una salida segura en esta presunta encerrona de la que no va a resultar fácil escapar.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
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