Nº 1466 -  18 / IV / 2014 
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Universo infinito

Últimas noticias sobre seguridad nuclear internacional

Ramón Tamames
 

Hoy vamos a referirnos a un tema concreto, las Cumbres de Seguridad Nuclear, relacionado con lo que veíamos en septiembre de 2011 en República.com, cuando nos ocupamos de los problemas de las armas atómicas.

Convocada por el presidente Obama para los días 12 y 13 de abril de 2010, la primera de las dos Cumbres ya celebradas al respecto, se reunió en Washington DC, y a ella asistieron representantes de 47 Estados, que llegaron a un acuerdo básico: todo el material nuclear vulnerable —y especialmente el uranio enriquecido— habrá de quedar almacenado con total seguridad en un plazo no mayor de cuatro años (abril de 2014).

Con la Cumbre de Seguridad Nuclear de Washington, EE.UU. pretendió llamarse la atención sobre lo que el anfitrión Obama definió como “la mayor amenaza a medio, corto y largo plazo para la seguridad global: el terrorismo nuclear”. Eventualidad más que verosímil, pues se sabe que desde 1993 ha habido más de 1.600 incidentes relacionados con el tráfico ilícito de material nuclear, cifra demostrativa de que hay un auténtico mercado negro para tan peligrosos productos.

En la Cumbre de Washington de 2010 también se planteó el objetivo, extraoficialmente, de sumar apoyos para sancionar a Irán y Corea del Norte en el Consejo de Seguridad de la ONU; por su actividad de enriquecer material radiactivo fuera de control de la OIEA, sin saber a ciencia cierta si es para usos pacíficos o bélicos. Pero sobre ese tema, Obama no logró que durante la sesión bilateral que sostuvo con el presidente chino Hu Jintao éste se comprometiera a firmar una resolución en la ONU denunciando el programa nuclear iraní. Sólo aceptó sentarse a discutir los términos de una eventual recomendación, al tiempo que suscitó que la alianza atómica EE.UU./India supone un riesgo para China.

En cualquier caso, con la reunión de Washington-2010, culminaron nueve días de intensa diplomacia nuclear, que habían comenzado el 6 de abril, al emitir EE.UU. su renovada estrategia nuclear. A lo que siguió la firma de un nuevo tratado START el día 8 en Praga. Y fue en ese nuevo ambiente en el que el Presidente Obama, justo antes de comenzar la Cumbre de Washington, se declaró impresionado por el número de países que aceptaron la convocatoria, hasta el punto de convertirse en la mayor reunión internacional de líderes políticos en EE.UU. en 60 años: “Creo que al final, vamos a ver cómo cada Estado adopta acciones especificas y concretas que harán el mundo más seguro”, aseguró.

En el sentido apuntado, el día antes de comenzar el encuentro de Washington, Canadá y Chile anunciaron que enviarían a EE.UU. el uranio enriquecido de que disponían, mientras que Ucrania manifestó que lo depositaría en Rusia. Por su parte, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, reiteró su posición de defender el uso de la energía nuclear únicamente con fines pacíficos y destruir todos los arsenales nucleares.

Sólo el presidente francés, Nicolás Sarkozy se mostró reacio a apoyar las propuestas del presidente norteamericano, en declaraciones hechas a la cadena de televisión CBS, al margen de la Cumbre. En las que aseguró que Francia no renunciará a las armas nucleares hasta que el mundo sea un lugar seguro; al tiempo que puntualizó que su país tiene menos armas convencionales que Rusia y China. “Hemos dejado de hacer pruebas nucleares (…), hemos revelado cuántas cabezas nucleares tenemos, las hemos reducido considerablemente”, argumentó Sarkozy. En cuanto a Irán, el presidente francés indicó que “la paciencia se agota”, en referencia a las adquisiciones de Ahmadineyad de toda clase de productos. Por su parte, el presidente iraní Ahmadineyad fue el gran ausente y calificó la Cumbre de humillante para la humanidad (véase el recuadro 1).

Los 47 países presentes en Washington acordaron volver a reunirse en Corea del Sur en dos años, para una nueva Cumbre en la que se examinarían los progresos alcanzados hasta entonces, así como las nuevas medidas a adoptar. Y efectivamente así se hizo, con la Segunda Cumbre Mundial de Seguridad Nuclear que se celebró los días 26 y 27 de marzo de 2012 en Seúl, cierto que en un ambiente mucho menos favorable que en el primer encuentro, por el manifiesto deterioro de las relaciones bilaterales EE.UU./Rusia.

La cumbre se reafirmó en los principios acordados en Washington de 2010, enfatizándose la responsabilidad de los Estados, en cuanto a mantener el control efectivo de todo el material disponible, así como la seguridad dentro de las instalaciones nucleares; identificándose el OIEA como pieza fundamental en la nueva arquitectura de seguridad.

Inevitablemente, uno de los temas centrales de la cumbre fue el del accidente de Fukushima de marzo de 2011, que precipitó las decisiones de ralentizar el tan previsto renacimiento nuclear en todo el mundo, empezado por Japón para seguir con Alemania, e influir en Francia y otros países.

Por su parte, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, propuso en Seul que la primera reunión preparatoria para la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) –que se celebrará en 2015—, se dedique específicamente al tema de la seguridad del uso de la energía nuclear en todas sus dimensiones; tanto en lo concerniente a proliferación de armamento nuclear como en lo relativo a la posible utilización de material radioactivo por personas no autorizadas. Se establecería así una relación nueva entre el TNP y la seguridad nuclear, para reforzar los dispositivos de cautela y prevención.

Como no podía ser de otra forma, en la Conferencia se recordó la necesidad de que Irán y Corea del Norte se atengan a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Y muy especialmente, los países reunidos se hicieron eco del anuncio del lanzamiento de un satélite orbital norcoreano (en contra de la resolución de la ONU 1874 de 2009), que a la postre resultó un absoluto fracaso. En cuanto a Irán, la Cumbre contribuyó a animar la apertura de una nueva ronda de negociaciones, con la expectativa de posible entendimiento; en contra de las prisas del líder israelí Netanyahu, más que dispuesto a una intervención militar aérea en Irán a la que inevitablemente arrastraría a EE.UU., con consecuencias globales seguro que muy graves.

En Seúl, el presidente Obama, tuvo oportunidad de tratar con sus homólogos chino y ruso sobre varios asuntos conexos de la seguridad internacional. Entre ellos, los presidentes de la República Popular y de la Federación de Rusia, ambos contrarios a una resolución del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas de condena del régimen sirio del dictador Bashar Al-Assad; aunque es más esperable que la continuada represión gubernamental siria sobre su propio pueblo, acabará por suscitar un posicionamiento más contundente de la ONU.

Por lo demás, en Seúl se apreció un enfriamiento en las relaciones EE.UU/Rusia, por la falta de acuerdo en el desarrollo del programa de la OTAN de defensa contra misiles balísticos. Y en ese sentido, las conversaciones que off the record propuso Obama al presidente ruso Medvedev –para después de su previsible reelección en noviembre de 2012— no tuvieron una buena acogida; en lo que es una manifiesta actitud de Moscú de repulsa por la vuelta de EE.UU. a la vieja idea de la guerra de las galaxias. Con la inducción de una política de mayor inversión rusa en el área de Defensa según reiteradamente ha enfatizado Vladimir Putin.

En la Conferencia de Seúl participaron 58 representantes de los que 53 fueron Jefes de Estado o de Gobierno –muchos más que en Washington 2010—, y en ella se hizo especial referencia a la necesidad de mejorar la cultura de seguridad nuclear y de su información. Un esfuerzo que no debe incluir únicamente el mundo científico y técnico-militar, sino que “debería abarcar a todos los sectores y alcanzar a todos los niveles de la sociedad”. En esa dirección, se plantearon diferentes iniciativas como conferencias, seminarios, simposios, así como, la intención de diferentes países de crear centros de excelencia para estudios ad hoc.

En el comunicado final de la Conferencia de Seul, se estableció una lista de acciones con calendarios específicos sobre las 11 áreas prioritarias de trabajo identificadas en la cumbre de Washington de 2010 y su grado de cumplimiento. Entre ellas destaca que al final de 2013, los Estados han de anunciar las acciones voluntarias para minimizar el uso de uranio altamente enriquecido (HEU, en sus siglas en inglés). En tanto que en 2014, se prevé que entre en vigor la Convención para la protección física del material nuclear (Convention for the Physical Protection of Nuclear Material, CPPNM) .

De todas formas, lo que también se apreció en Seúl, fue lo lejos que aún estamos de un Tratado de Supresión de las Armas Nucleares, tema al que nos referimos en este mismo ciberperiódico en septiembre de 2011. Habrá, pues, que volver a la cuestión, y en el ínterin, como siempre, el autor queda a la disposición de los lectores de República.com en castecien@bitmailer.net

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