Las noticias van a la velocidad del rayo y los misterios se suceden sin que veamos con claridad todo lo que se mueve por detrás. Los últimos movimientos de ETA con prisas para entregar las armas pidiendo el justificante de un diálogo con el Gobierno son sorprendentes, y coinciden con movimientos del Ejecutivo de Rajoy para acercar los presos de ETA al País Vasco y hacerles concesiones de “tercer grado”. Y diríase que ETA y el Gobierno de Rajoy se disputan la influencia sobre el colectivo de los presos de la banda terrorista, de pronto y con cierta e inexplicable urgencia.
Luego y como si se tratara de un guión –u “hoja de ruta” tal y como gusta decir en el País Vasco- Patxi López anuncia que va a presentar recurso de inconstitucionalidad contra medidas de ajustes del Gobierno de Rajoy, lo que a todas luces era un “casus belli” con el PP que obligaba a su líder vasco, Basagoiti, y a Rajoy a anunciar la retirada del apoyo parlamentario que los populares otorgan al gobierno vasco de Patxi López. Y así ha ocurrido lo que obliga al adelanto de las elecciones vascas con o sin previa moción de censura.
Y ¿qué consecuencia puede tener todo ello en el País Vasco? Pues que las elecciones vascas se celebren en el otoño a lo más tardar, antes que ETA se disuelva y entregue las armas –salvo que los etarras decidan dar el salto final sin recibir ni una sola contrapartida del Gobierno-, y antes que Otegui salga de la cárcel y pueda liderar la candidatura a lehendakari por parte del gran conglomerado abertzale que, tras el fin de ETA, habría tenido la oportunidad de lograr en dichas elecciones un espectacular resultado electoral.
Algo que sin lugar a dudas preocupaba al PP, al PSOE e incluso al PNV por lo que cabe imaginar que a todos ellos les conviene el adelanto electoral ante el riesgo de un Otegui liderando a la nueva Batasuna con estas u otras siglas como todos se temían.
Por todo ello no cabe descartar que la bronca entre López y el PP vasco que lidera Basagoiti tenga algo de simulación más o menos pactada. Aunque tampoco hay que descartar que López se haya precipitado o provocado la situación porque sabe que en otras circunstancias –si ETA hubiera dejado las armas- sus resultados electorales serían mucho peores que los que ahora podría cosechar con un adelanto electoral.
La propia reacción templada del PNV ante estos hechos hace que la sospecha de una confabulación “a tres” –con PSOE, PP y PNV- para adelantar las elecciones podría estar detrás de esta tan absurda ruptura entre López y Basagoiti, cuando ya llevan casi tres años de colaboración. Y cuando parecían entenderse sobre el acercamiento de los presos al País Vasco, otro gesto en contra de la campaña política del entorno político de ETA. ¿Qué hay ahí detrás? De momento un gran misterio pero todo apunta a que el adelanto electoral conviene a PSOE, PP y PNV y deja a ETA y a su entorno político con el pie cambiado, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar.