Nº 1657 -  26 / X / 2014 
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OPINIÓN

Europa cambia de melodía: Menos Wagner y más Bizet

José Oneto
 

La victoria de François Hollande en las elecciones de este domingo en Francia supone la vuelta de los socialistas al poder después de 17 años tras la etapa de François Mitterrand, la desaparición de la tenaza “Merkozy”(Merkel y Sarkozy) que ha impuesto su política económica de hierro a la eurozona, un nuevo aire al futuro de la economía de la Unión basado, hasta ahora, exclusivamente en el criterio de la austeridad, y la apertura de un nuevo camino de esperanza para países como España, sumido en una de las peores crisis de su reciente historia y amenazado de un rescate similar al que han tenido que sufrir Irlanda, Portugal y Grecia.

Consciente de ese nuevo camino que se acaba de abrir, el nuevo Presidente de la República francesa ha afirmado, en sus primeras palabras tras su triunfo, que sabe que muchos países europeos han visto este triunfo con esperanza, convencidos de que la austeridad no puede ser una fatalidad. “Mi misión- ha recalcado- es dar a la construcción europea una dimensión de crecimiento”, señalando además que seguirá el camino de reducir déficit para dominar la deuda, pero manteniendo el estado de bienestar. Para Hollande es esencial la igualdad entre los territorios, manteniendo su compromiso con la educación, con la escuela de la República “Tenemos que reorientar Europa por el crecimiento, por el futuro”.

En resumen es el triunfo de una política económica que no solo combate el déficit, sino que también estimule el crecimiento, que cambie el concepto existente sobre el funcionamiento del Banco Central Europeo y del Banco Europeo de Inversiones y que se implanten los eurobonos. Un cambio radical al que hasta ahora se había resistido la canciller Ángela Merkel, que ahora no tendrá más remedio que entenderse con Hollande si quiere mantener ese eje Berlín-Paris. Y si se mantiene como ya ha insinuado el propio Hollande, será con una música más dulcificada. Es decir con menos Wagner y, probablemente, más Bizet o Ravel.

Por eso no deja de ser significativo que horas antes de la votación de este domingo, desde Bruselas se diesen los primeros pasos en la dirección marcada por la campaña electoral de Hollande asegurando que es posible un Pacto de Crecimiento con estabilidad fiscal y dejando la puerta abierta a relajar los plazos de cumplimiento de los objetivos de déficit para los países que aun poniendo en marcha las reformas necesarias se encuentren en una situación económica de recesión, una recesión que en algunos pies europeos puede prolongarse, dadas las circunstancias, cinco años.

François Hollande se ha comprometido formalmente a no firmar el Plan de Estabilidad sin un Pacto de crecimiento en un intento de reorientar Europa para que salga de la recesión en la que se encuentran muchos países de la eurozona, entre ellos España, el país que puede salir más beneficiado de las propuestas del nuevo presidente francés.

En este sentido, Hollande es partidario de una flexibilización en el cumplimiento de los compromisos de déficit, lo que significa, desde el punto de vista español, que no hay que obsesionarse con llegar el año que viene a ese tres por ciento al que aspira nuestro país en una misión que parece imposible dada la parálisis en la que se encuentra la económica española y su escasa capacidad de recaudación. Si es difícil, como parece, terminar este año con ese déficit impuesto por Bruselas del 5,3 % (partiendo del 8,5% con que cerró el pasado año Rajoy e intentó fijar un 5,8 este año) reducir otros 2,3 puntos para terminar en el mítico tres por ciento en 2013 es condenar a la economía española a una recesión mucho más larga de lo previsto.

Después de comprobar, especialmente tras la victoria del Partido Popular y la puesta en marcha de medidas de dureza económica, que solo los ajustes no solucionan la grave crisis en la que está instalado el país desde hace cuatro años, las encuestas, especialmente la última de Metroscopia realizada el pasado mes de abril, empiezan a reflejar que son mayoría los españoles (70 por ciento) que están convencidos de que con los recortes de gasto “solo se consigue empobrecer mas a los trabajadores y a las empresas y hacer cada vez más difícil la recuperación económica”.

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