Nº 1135 -  22 / V / 2013 
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OPINIÓN

No es un problema de comunicación

Fernando Glez. Urbaneja
 

El Gobierno pasa por un trance difícil, pierde fuelle, pierde crédito, no convence a los de fuera, especialmente a acreedores y socios, y tampoco a los de dentro. Incluso sus tradicionales aliados ponen pegas, aluden al déficit de carácter y, sobre todo, a problemas de comunicación. Como prueba la reunión con los líderes regionales, que consideró un problema que la televisión pública no ayude al Gobierno, no sea altavoz y agente de propaganda. Diagnósticos de este calibre invitan a la desesperanza, si aprecian que una televisión dócil bajará la prima de riesgo, aumentará la confianza de los de Bruselas y animará a los empleadores y a los consumidores, apañados vamos.

Los que culpan a la comunicación confunden los efectos con las causas y califican la última semana como horrible. Primero por la entrevista de Guindos en un diario alemán el domingo abriendo de nuevo el melón de los ajustes; después que por las declaraciones de Floriano (un lince este portavoz)  que complicaron las cosas. Además, la nota oficial de la noche del lunes anunciando un ajuste de 10.000 millones en sanidad y educación, que pasará a los anales de la precipitación. Y para rematar la salida de Rajoy del Senado el martes, precipitada y por la puerta de atrás, que cerró el cúmulo de despropósitos en pocos días. Y desde fuera Sarkosy, Monti y la presidenta de Argentina metiendo presión y señalando con el dedo acusador.

Pero los problemas de fondo no son esos, los errores de comunicación son fruslerías, la cuestión es que el plan y la estrategia se han venido abajo. El Gobierno se ha propuesto recuperar la posición, convencer a la audiencia de que tienen plan. Ha mandado a Guindos a explicar por Europa que los compromisos se van a cumplir, que habrá disciplina. Y ha pedido a los dirigentes del Gobierno/partido a predicar con disciplina.

Pero vuelven a tropezar con la comunicación. Floriano trata de explicar desde la sede del partido en Cáceres que el Gobierno estaba al tanto del viaje cinegético del Rey. Pero, ¡hombre de Dios! no te toca ese marrón, no es de tu negociado.

 

La cuestión de fondo está en los Presupuestos, lo cual quiere decir el del Estado, pero también los de las Comunidades Autónomas que todavía no es posible consolidar porque están por concretar. Y el Presupuesto del Estado muestra más voluntad que garantías de cumplimiento, tanto en los ingresos fiscales como en las cuentas de la Seguridad Social.

El discurso de la oportunidad del pacto con la oposición es oportuno; hubiera sido deseable que Gobierno y oposición hubieran pactado las cuentas del 2012, por el bien de todos. Pero no es posible y el miércoles Rajoy y Rubalcaba rompieron algunos de los puentes que podían unirles, aunque solo fuera por unos meses. Los pactos son instrumentales, son buenos si sirven para mejorar, para avanzar.

El Gobierno tiene autoridad (y responsabilidad) para aplicar su política, sin concesiones, aun a riesgo de luego perder las elecciones. Pero para eso necesita tener política, formular el diagnóstico, explicarlo, dar la cara… y eso no es cuestión de comunicación, es algo previo, es tener que decir, más allá de tópicos y propaganda.

fgonzalu@nebrija.es

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