Nº 1465 -  17 / IV / 2014 
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OPINIÓN

Demasiados avatares para el Presupuesto 2012

Fernando Glez. Urbaneja
 

Un correcto diseño del “mapa de riesgos” del gobierno Rajoy, que deberían haber hecho antes de alcanzar el Gobierno, un futurible muy probable desde hace muchos meses, les hubiera ayudado a navegar durante estos primeros y complejos meses de ejercicio del poder. En ese mapa el “Presupuesto 2012″ ocupa puesto central; también el programa de reformas estructurales, y la regeneración democrática y firmeza frente a la corrupción y las otras tareas pendientes… pero el Presupuesto de este año y el mensaje que manda a los acreedores y financiadores (los mercados) y a los socios (Bruselas y Merkel) es pieza decisiva.

Rajoy y su equipo de estrategas tenían el deber de intuirlo, más aún cuando el gobierno anterior, con pillería irresponsable, hizo caso omiso de su responsabilidad y dejó el decisivo Presupuesto2012 en el limbo de una prórroga forzosa del anterior, de muy mal recuerdo. El PP colocó su Presupuesto en la liberta de estrategias electorales y aplazó su formulación a después de las elecciones andaluzas, con la excusa de que necesitaban el cuadro macro de Bruselas.

Entretanto, el cierre del Presupuesto anterior con dos puntos y medio de PIB de desviación sobre lo previsto, contribuyó al descrédito del riesgo España. Atribuible al anterior gobierno, horrible herencia recibida, pero que pesa sobre todos los españoles e incide en la confianza y en las expectativas. El Gobierno envió a la cámara su “Presupuesto2012″ con ajustes y previsiones voluntaristas que quedaron superadas en pocas horas. No había llegado el proyecto al Congreso cuando se filtraban nuevos ajustes y no pocas descalificaciones de expertos sin compromiso con el gobierno, incluido el Banco de España. De manera que tarde y mal, lo que pudo ser una oportunidad para acreditar que este es un país serio que sabe enfrentarse a los problemas ha quedado dañada, casi frustrada.

El gobierno va a sacar adelante el Presupuesto, le sobran unos pocos votos, no es el caso de los exigentes holandesas cuyo gobierno ha dimitido y convocado elecciones porque no tienen los votos suficientes para aprobar las cuentas del año. Rajoy tendrá su ley pero con la credibilidad mellada, con la sensación de que las estimaciones de ingresos son optimistas y poco probables e insuficientes los ajustes en las partidas de gastos.

El Gobierno no necesita ningún voto adicional a los de su propio Partido para aprobar el proyecto en las dos cámaras, pero le hubiera venido bien que alguno de los grupos intermedios le prestara apoyo moral además de esos dos votos de los regionalistas navarros y asturianos. Han buscado apoyos y no les han obtenido, quizá por falta de interés. Si no les hacían falta más votos podían haber apostado claramente por asumir toda la responsabilidad del ajuste sin reclamar apoyo alguno. Lo que no vayas a obtener, no lo pidas.

Lo más importante estos días es ganar credibilidades para el Presupuesto, al menos ante los mercados. No lo han logrado; menos aun con los datos de ejecución presupuestaria de la administración central y la Seguridad Social del primer trimestre. Aunque los datos son poco significativos e incorporan partidas anticipadas y no recurrentes que dificultan el análisis, lo cierto es que los gastos van por encima de lo pretendido y los ingresos por debajo.

Además este Presupuesto 2012 solo se va a aplicar durante el segundo semestre, de tal manera que sus efectos son limitados, aunque algunas subidas de impuestos sean efectivas desde enero. La prórroga presupuestaria en este caso no es restrictiva. Quizá lo más preocupante es que al tiempo que queda claro que la responsabilidad del gasto está en las Comunidades Autónomas no se percibe compromiso para cuadrar las cuentas. Hay amenazas, recados, pero no acuerdos. Culpar a las autonomías del despilfarro está de moda, pero no tanto tomar decisiones para revertir la situación.

El Presupuesto está bien, pero llega tarde e incompleto. No convence y no resuelve los problemas. Y el presidente sigue en retaguardia, vigilante, esperando.

fgonzalu@nebrija.es

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