Nº 1468 -  20 / IV / 2014 
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El Manantial

Hollande vence a Sarkozy y Le Pen sorprende

Pablo Sebastián
 

En Europa, y en España, Italia y Alemania especialmente, se ha seguido con interés el resultado del primer turno de las elecciones presidenciales de Francia, donde François Hollande ha obtenido una primera victoria parcial (28,2 %) con una corta ventaja sobre Nicolás Sarkozy (27 %), quien desde la presidencia pierde la hegemonía frente al que será su definitivo adversario mientras que en el horizonte político de Francia aparece con fuerza inesperada y como tercer gran partido el Frente Nacional de Le Pen con el 19 % de los votos que pueden ser decisivos y de incierto trasvase en la recta final electoral.

Lo que, sin duda, explica la derrota parcial de Sarkozy pero a la vez abre una gran incógnita sobre qué harán los votantes de Le Pen en la fase final de estas elecciones que enfrenta a Hollande y Sarkozy el próximo 6 de mayo. Porque junto a sus posiciones ideológicas de la extrema derecha (contra la inmigración especialmente) los seguidores del Frente Nacional también se han declarado contrarios a la UE y al Euro, lo que choca frontalmente con los discursos de Sarkozy. Quien, por otra parte, no puede cambiar su rumbo europeo sin perder el apoyo de sus electores y de los del centristas Bayrou (que logró el 8,8 % de sufragios). El que no tendrá problemas para recibir mas votos de la izquierda pro comunista, que ha liderado Melenchon (11,7) y de los verdes (2,3) será Hollande quien ayer mismo recibió estos primeros apoyos.

La victoria de Hollande no es sorpresa porque ya lo anunciaban los sondeos pre electorales. Pero Sarkozy, que ha pagado en sus filas el precio de la crisis y el desvío de votos hacia Le Pen, sale derrotado en primera vuelta desde su despacho del Elíseo lo que constituye una novedad. La que el presidente pretende superar con un nuevo impulso electoral, pidiendo el voto de “los que aman a Francia” (un guiño a los seguidores de Le Pen) y ofreciendo a Hollande tres debates televisados que el candidato socialista rechaza reduciéndolos a uno solo, porque sabe que en el cuerpo a cuerpo Sarkozy tiene mas que ganar que perder y que él puede correr riesgos como le pasó en las anteriores elecciones a su ex compañera de partido y sentimental Segolénne Royal.

¿Cómo atraer a los votantes de Le Pen, sin perder los de Bayrou y del centro derecha de la actual mayoría parlamentaria francesa? Esa es la incógnita a despejar por Sarkozy en los quince días que le quedan para el final de las elecciones y superar el mal resultado de la primera vuelta de la que culpa a la crisis económica. El mismo argumento que utiliza el centrista Bayrou para explicar y hacer sonar las alarmas por el ascenso sorprendente de la extrema derecha de Le Pen desde donde se presume haber roto el bipartidismo a favor de esta tercera vía extrema y radical que incluye una ruptura con la Europa del euro.

Los sondeos, pues, se han equivocado con Le Pen, y tampoco han acertado con Melenchon al que creían mas cerca del tercer puesto electoral, pero que ha quedado cuarto y con un 11, 7 %, lo que no deja de ser un ascenso de esta izquierda mas radical si se la compara con sus resultados anteriores. Ahora falta por ver si los sondeos de la segunda vuelta presidencial se confirman y van a seguir dando una gran ventaja a Hollande (uno de urgencia le daba al candidato socialista el 54 % de los votos) sobre Sarkozy o si, al contrario, las posiciones se van a estrechar lo que está por ver.

Sin embargo la primera victoria de Hollande anuncia un vuelco en Francia que, de confirmarse en la segunda vuelta, provocará un nuevo escenario político en la UE y en las relaciones de París y Berlín. Y por supuesto en la dura política de convergencia fiscal impuesta por la canciller Merkel con el acuerdo de Sarkozy. Si ese vuelco se produjera, obligando a Alemania a aceptar un ritmo mas lento en el ajuste fiscal y a mejorar las los políticas de crecimiento de la UE, España resultaría beneficiada porque ello le iba a permitir al Gobierno de Rajoy reducir sus niveles y plazos del ajuste fiscal español, para dar una oportunidad al crecimiento y a la recuperación del empleo en plena recesión lo que no nos vendría nada mal. Entre otras cosas porque los ataques actuales de los mercados a Italia y España podrían descender porque los especuladores quizás preferirían, en ese caso, ocuparse de Francia acosando al país galo. Algo que podría comenzar a suceder incluso desde ahora ante la expectativa de una victoria de la izquierda en Francia. Lo que, de ocurrir, podría tener algún tipo de incidencia en los quince días que quedan de campaña electoral en favor de Sarkozy.

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