Nº 1651 -  20 / X / 2014 
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Marcello

OPINIÓN

El viento ha cambiado en el Barça-Madrid

Marcello
 

Si una cacería de elefantes puede cambiar el destino de un Rey y obligarle a pedir perdón, ¿por qué un partido de fútbol no podría levantar el ánimo de muchos españoles, e incluso mejorar las expectativas e ilusiones del Gobierno? Esa sensación circuló en ciertos ámbitos de poder en la noche del pasado sábado cuando el árbitro del partido entre el Barça y el Madrid anunció el final del encuentro y la victoria de los madrileños (1-2) en el Camp Nou, mientras una lluvia purificadora empapaba los ánimos deprimidos de los culés que abandonaban cabizbajos el estadio barcelonés.

El viento ha cambiado, pensó más de uno convencido que la gesta del Real Madrid era una señal que anuncia un tiempo distinto y mejor. Y no porque el Madrid sea el equipo del Gobierno, que puede que lo sea (aunque Rubalcaba se vista de blanco), o de una mayoría de los españoles, o incluso una marca de España en el mundo. Es que en el Camp Nou del Barça, que dice ser “más que un club”, además de un buen fútbol –que el sábado no se vio- se hace política nacional/independentista y en su palco se instalan los nacionalistas como si fuera la tribuna de un mitin electoral. Mientras que en el palco del Bernabeu, Florentino hace negocios y organiza un mercadillo de ministros y potentados, por más que el patio (que se lo digan a ACS) no está para grandes operaciones financieras y empresariales.

Es verdad que queda la Champion y puede que Guardiola se haya guardado en su manga los ases de Cesc, Pedrito, Alexis y Piqué para recibir al Chelsea con honores, mientras Mourinho espoleó su caballería en el Nou Camp convencido que la visita del Bayern será un trámite fácil de superar en Madrid. La Liga es blanca, la Copa del Rey será del nacionalismo vasco (Atlétic) o del catalán (Barça), pero quedan las semifinales y la final de la Champion, el momento crucial.

¿Vio Rajoy el partido en Moncloa rodeado de sus más estrechos colaboradores, como hacía Zapatero con sus amigotes pro culés? No lo sabemos, pero cuesta imaginar a Rajoy con una camiseta blanca y aplaudiendo los goles del Madrid. Pero puede que se le escapara una sonrisa y que más de uno le susurrara al presidente que los brotes blancos pronto serán verdes, y que el esfuerzo de ajustes y reformas empezará a dar frutos antes de lo esperado.

Incluso la victoria de Hollande en la primera vuelta electoral de las presidenciales de Francia, que de confirmarse le rebajaría los humos a la señora Merkel en detrimento del malhablado Sarkozy, podría tener efectos positivos para el Gobierno de Madrid. Dios, Merkel, el BCE y el FMI aprietan pero no ahogan, y puede que la furia del monstruo de los mercados que en los últimos tiempos se ha cebado en Roma y en Madrid ponga rumbo a Francia y nos dé un respiro a las naciones del Sur donde, dicho sea de paso, no queda mucho por exprimir.

Eso sí, que nadie eche las campanas al vuelo porque todo está por ver y la batalla en muy larga. Pero este fin de semana algunos han visto una luz, un cometa pasajero o una estrella polar. Algo que brilla en el horizonte pero que todavía no podemos identificar.

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