Nº 1656 -  25 / X / 2014 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 

Espacio de batientes

A cara de perro con la viuda

José Javaloyes
 

Tiene otros pasivos la herencia recibida del zapaterato que ese del déficit efectivo en las cuentas del Estado, genuino manantial de nuestras presentes tribulaciones dentro de la UE y ante los mercados de deuda soberana. La desidia diplomática, resuelta en inacción, y el prejuicio ideológico rendido al populismo, hicieron posible que la inseguridad jurídica que define la decadencia argentina, se engolfara viciosamente en las empresas españolas que allí operan – en demérito y descrédito de aquel país – y para medro de la clase política instalada.

Aunque la inseguridad jurídica se proyectara no sólo en esta versión hacia fuera, contra las empresas españolas, energéticas, bancarias y del transporte, sino también, cuando la coyuntura fue propicia, contra el propio campo argentino; en este caso, por la vía de una fiscalidad confiscatoria de los beneficios agropecuarios, tal como ocurrió hace dos años, en el ciclo de mayor bonanza internacional de precios, provocando la rebelión del campo, con huelgas que llevaron a la ocupación de las carreteras. Entre tanto, el patrimonio familiar de los Kirchner, como el de sus cómplices en la rebatiña, ha ido desbordándose de legislatura en legislatura.

Pero a lo que íbamos. Refiriéndose al problema con Repsol-YPF, que fue materia de un viaje del ministro español de Industria, y objeto de una mediación del Rey hace pocas semanas, ha ido agravándose más y más con la progresiva retirada de licencias de explotación en varias de las provincias – y en el contexto horario de la entrevista que ayer habrían de celebrar en Buenos Aires la jefe de Estado argentino y el presidente de Repsol – el ministro de Industria, que acompaña con la titular de Fomento al presidente del Gobierno español en su visita de Estado a Varsovia, hacía unas declaraciones donde advierte que “la hostilidad traerá consecuencias”, luego de precisar el formato óptico que corresponde a la nueva política exterior, diciendo que “el Gobierno de España defenderá los intereses de todas las empresas españolas dentro y fuera”.

¿En qué se parece este concreto planteamiento con lo habido en las dos últimas legislaturas? Este cambio diplomático sólo puede calificarse de giro copernicano, de viraje de180 grados. Y nadie podrá argüir en contra de las declaraciones de Soria, que se ha producido precipitación cuando la firmeza ha sido tan nítida. Se trata de la lógica reacción ante lo que ha sido el decurso de los acontecimientos, con sucesivas vueltas de torniquete por parte del Gobierno argentino (para reducir en Bolsa el valor de YPF y comprarla como saldo), desde que el propio ministro de Industria viajase a Buenos Aires después de la llamada del Rey a la presidenta.

De ahí que convenga preguntar ahora sobre qué género de “consecuencias” habría de traer tal hostilidad con Repsol, una vez esgrimida las respuestas desde la lógica de la retorsión, es decir, de la réplica proporcionada a los daños inferidos con la golfería de la inseguridad jurídica practicada contra empresas españolas. Aunque más allá de este concreto escenario de conflictividad contra los intereses empresariales españoles en Argentina, habría que reparar en el propio daño que estas políticas de saqueo populista generan en la moral colectiva, al instalarlas en la percepción xenofóbica de que son acreedoras del mundo y de que sus gobernantes actúan como cobradores de esa supuesta deuda que el mundo tiene con los “descamisados”.

Traducir artículo
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Aviso legal y contacto | Quiénes somos | Todos los derechos reservados © 2014

Portada Republica.com
Republica.com