Nº 1603 -  2 / IX / 2014 
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OPINIÓN

La señora Kirchner y las Malvinas

Inocencio Arias
 

El lunes hizo treinta años que la Junta militar argentina invadió las Malvinas que serían recuperadas por la señora Thatcher.

La presidenta argentina Kirchner ha aprovechado la ocasión para reivindicar el argentinismo de las islas. Independientemente de que Kirchner pueda utilizar sus manifestaciones patrióticas para su política interna, incluido el crear un clima favorable en su tortuoso manejo del tema Repsol, su reivindicación del archipiélago es justa. Los británicos arguyen que cuando las ocuparon en el siglo XVII estaban deshabitadas. Olvidan intencionadamente que eran posesión de España como parte de nuestro virreinato, que no las cedimos, y que según el derecho internacional la nueva nación Argentina heredaba a España en sus derechos sobre las islas.

La guerra de las Malvinas del año 1981 nació de un mal cálculo de los generales argentinos. No contaron con las agallas de la señora Thatcher que no vaciló, a pesar de las dudas de varios de sus consejeros, en enviar su escuadra a 13,000 kilómetros de distancia. La comunidad internacional se dividió en el conflicto. El norteamericano Reagan que quiso mediar honestamente entre las dos partes acabaría proporcionando información vital a Gran Bretaña, en Europa Mitterrand dio un apoyo decidido a la Thatcher impidiendo la venta de misiles Exocet a Perú por temor de que éste se los pasara a Argentina, un Exocet de los que poseía Buenos Aires había hundido el buque de guerra británico Sheffield. En España, el gobierno de Calvo Sotelo se decantó rápidamente por Argentina haciendo gestiones en la ONU aireando los derechos platenses etc…Perú abogó con vigor por Argentina mientras Chile prestó ayuda a Londres

La guerra fue rápida. La superioridad militar británica resultó obvia. Cuando hundieron el buque argentino Belgrano la flota de ese país volvió a sus puertos. La Thatcher reconquistaría las islas y eso tuvo un efecto importante, casi inesperado, en su carrera. Su gobierno parecía vulnerable en las fechas anteriores al conflicto. La victoria cambió todo. Las elecciones posteriores le dieron una amplia mayoría que le permitiría introducir las reformas que alteraron establemente el mapa político de su país. Los británicos se sintieron mayoritariamente orgullosos de lo que para gentes de otras latitudes era una prolongación de la época colonial.

La señora Kirchner deberá seguir con su ofensiva diplomática en Naciones Unidas. Intentar una operación militar sería una locura. Londres gasta unos 260 millones de euros en la protección de las islas y su presencia militar es disuasoria. Argentina trata, por otra parte, de ejercer pacíficamente presión, cierre de sus puertos a navíos británicos etc…, para dificultar la viabilidad económica del archipiélago. Esto indigna a cierta prensa británica. El Sunday Times escribía hace días que los isleños de las Malvinas tienen derecho a existir y “a permanecer británicos mientras lo deseen”. Lo que suena un poco a Gibraltar.

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