Nº 1601 -  31 / VIII / 2014 
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El Manantial

La amnistía y el duro ajuste fiscal

Pablo Sebastián
 

El Gobierno tiene claro que todas las decisiones impopulares que tenga que tomar ha de tomarlas ahora y cuanto antes, sin esperar a que la situación política y social del país empeore (por ello se precipitaron y equivocaron los sindicatos con la huelga general) porque, a pesar de estar convencidos de que sus ajustes son el único camino, este Gobierno no controla los efectos de la recesión y las posibles incidencias que pueden venir de fuera en el mundo convulso en que vivimos. Por todo ello el Gobierno de Rajoy (el Presidente oculto que no quiso comparecer tras el Consejo de Ministros, a pesar que la ocasión aconsejaba su presencia) acordó un duro ajuste del gasto público y otras medidas estructurales. Y entre ellas una amnistía para los defraudadores de la Hacienda pública que se suma, en poco tiempo a otros indultos recientes a banqueros y políticos condenados y corruptos acordados por los gobiernos del PSOE y del PP, lo que constituye una agresión a la ciudadanía cuando se le están pidiendo grandes sacrificios.

O sea, los ricos defraudadores de Hacienda que decidan aflorar su dinero opaco dentro y fuera de España se van a beneficiar de una amnistía con una penalidad del 10 % sobre el dinero defraudado. Con semejante regalo a los defraudadores, el Gobierno considera que recaudará 2.500 millones de euros y que 25.000 millones van a regresar al país y podrán participar en inversiones que permitan favorecer el empleo. Puede que eso sea así y que dados los graves problemas financieros del país, esta decisión (similar a otra que se adoptó en Italia) tenga una disculpa aunque repugne al conjunto de la sociedad.

No en vano se podrá decir que las clases sociales más dañadas y desfavorecidas por la crisis son las que pagan el más alto precio y que los más afortunados y menos solidarios con el país, como los defraudadores, reciben una amnistía. Y ello es así de lamentable pero forma parte de este injusto espectáculo que nos depara esta gran crisis financiera internacional que estalló en agosto de 2008 con los escándalos de Lehman y Wall Street. Y que no sólo ha recaído sobre los ciudadanos más débiles sino también sobre las espaldas y la deuda de los Estados, dañando la vida democrática, conquistas sociales, el Estado del Bienestar e incluso la soberanía de varias naciones, como lo hemos visto en la Unión Europea.

El argumento de fondo radica en la afirmación de que el sistema financiero internacional (y los nacionales respectivos) son como el sistema circulatorio del cuerpo humano, y si se estropea y el dinero no circula, se estrangula y se produce el infarto general y la quiebra generalizada del sistema global o del país. De ahí que aquellos discursos –como el olvidado de Sarkozy- de que había que reformar el sistema financiero internacional (y los paraísos fiscales, etc…) han quedado olvidados, porque la prioridad obliga a evitar el colapso del sistema circulatorio financiero.

A partir de ahí vienen los problemas para los gobiernos cazados “in fraganti” con sus desmesuradas deudas y desequilibrio de sus Presupuestos, como cazados fueron también, tras el estallido de la crisis todos los sistema financieros privados, y especialmente el español (de bancos y cajas de ahorro) por la quiebra del negocio inmobiliario y sus activos podridos, financiados por las citadas entidades financieras.

Y como consecuencia de todo ello –que el anterior Gobierno no vio, ni quiso ver cuando lo entendió- vienen estos duros ajustes de las cuentas públicas como los aprobados ayer por el Gobierno que incluyen un recorte del gasto público del Estado de casi el 17 % para los Presupuestos de 2012, además de subidas de impuestos a grandes empresas y al tabaco, y otras reformas como las relativas al sector eléctrico.

Y es por todo esto por lo que las instituciones y los Gobiernos de la UE dedican grandes esfuerzos para sanear sus Presupuestos y deudas públicas y a la vez facilitan grandes sumas de dinero para sanear el sistema financiero privado de los países de la eurozona (para eso se ha elevado el fondo de rescate de la UE a 700.000 millones de euros), permitiendo que los bancos reciban dinero del BCE al 1% y lo coloquen al 3 %, o más, cuando lo mas justo sería que el banco europeo y nacionales (aquí utilizan el FROB) dieran esas ingentes cantidades en créditos a empresas para la creación de empleo y reactivación del crecimiento y del consumo en contra de la recesión.

Pero por lo que se ve primero hay que sanear el famoso “sistema circulatorio”, público y privado, incluso aunque en este último y en España se hayan detectado graves abusos, irregularidades. E incluso atracos de bancos y cajas de ahorro, sin que la autoridad monetaria y judicial hayan puesto en marcha su maquinaria de manera implacable contra estos defraudadores y delincuentes que, por lo general, se van de vacío (lo que no ocurre en otros países) como pasa con muchos corruptos de las finanzas y la política, sin que los ciudadanos vean en todo ello la menor ejemplaridad. Y solo falta que algún descerebrado nos diga que los defraudadores de Hacienda a los que ahora se concede una amnistía fiscal son unos benditos porque al aflorar su dinero oculto van a ayudar a la economía nacional.

www.pablosebastian.com

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