Nº 1657 -  26 / X / 2014 
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El Manantial

La huelga mete España en el ojo del huracán

Pablo Sebastián
 

“España está dando grandes motivos de preocupación a Europa”, dijo el pasado día 24 el primer ministro italiano Mario Monti, el cónsul que Angela Merkel ha impuesto en Italia sin pasar por las urnas y que, por lo que se ve, le hace trabajos sucios a la canciller y a ciertos comisarios de la UE (el español Almunia incluido) a fin de obligar al gobierno de Rajoy a mayores ajustes y sacrificios de los españoles para alcanzar los objetivos de déficit de 2012 que se han situado en el 5,3 % y que España intentará cumplir con los Presupuestos que hoy se harán públicos en Madrid, tras un dura y tensa jornada de huelga general como la vivida ayer en todo el país.

Un día tenso que fue seguido con interés por toda España y por nuestros vecinos y socios europeos de la UE, donde son muchos los medios que se han sumado a la puñalada que nos dio Monti –y que el Gobierno de Rajoy no respondió con la fuerza y prontitud que mereció- y que ahora se propaga como un reguero de pólvora encendida en las portadas de los diarios europeos como lo vio en el rotativo galo Le Monde que ayer titulaba que “España era el gran problema de Europa”, otros medios nos calificaban de gran amenaza para del euro.

Puede que estas dramáticas advertencias europeas, algunas cerca de la realidad –De Guindos dijo que “estamos al límite”-, les sirva a los sindicatos para no hacer más disparates sin ton ni son como la huelga general, prematura e inoportuna, que ayer desarrollaron en toda España. Sin duda llenos de argumentos por la dureza de la reforma laboral aprobada por el Gobierno, pero injusta porque no han esperado ni a su paso por el Parlamento ni a ver los efectos que produce en el mercado laboral. Una huelga a sólo cien días de la llegada del Gobierno al poder no puede ser justa, y sobre todo no servirá para nada ni permitirá a los sindicatos conseguir todos sus propósitos porque el Gobierno ya ha dicho que no rectificará dicha reforma, y que incluso hoy anunciará nuevos y más duros ajustes de todo tipo, sociales incluidos.

Y ¿qué harán entonces los sindicatos? Los líderes de CC.OO. y de UGT dicen que “no van a parar” su contestación social y lo que es peor declararon que les importa un rábano que España sobrepase los límites peligrosos de los que habla el ministro De Guindos, en pos del precipicio. De esa manera y con ese discurso los líderes sindicales pierden la parte de razón que sin duda tienen y pierden la huelga que ayer tuvo un seguimiento más bien mediano y muy parecido a la de 2010, que tampoco les sirvió para nada. Aunque eso sí esta vez si ha servido para dañar más si cabe la imagen y la confianza en España, un espectáculo que sin duda Rubalcaba y el PSOE contemplan con temeraria complacencia, después de haber apoyado la huelga de manera irresponsable y vergonzante.

Lo malo de todo esto radica en que los nuevos ajustes que ahora va a aprobar el Gobierno no cortan de raíz los problemas ni los solucionan en 24 horas. Porque la crisis del sistema financiero sigue viva –con Bankia como el Titanic de la situación-; porque las reformas estructurales (la laboral incluida) tardarán en surtir efectos; porque la tensión social crece; y porque hemos entrado en recesión, cae la actividad económica, baja la recaudación del Estado y suben los intereses de la deuda. Y este panorama global es el que tiene a los líderes europeos preocupados y el que afila las lenguas envenenadas como las de Monti. ¿Qué hacer? Pues de momento no parar, el Gobierno debe avanzar en sus reformas y a la vez y sobre todo debe dar la cara y asumir el liderazgo nacional con un discurso político brillante que ahora no se ve por ninguna parte, mientras le fallan estrepitosamente la comunicación (y los medios públicos (ayer RTVE estuvo al servicio de la huelga por ausencia del Gobierno, entre otras cosas) y los privados de mala calidad y nula credibilidad e influencia, y todos ellos sumidos en profundas crisis de viabilidad.

España está bajo el volcán encendido, o en plena tormenta para escapar del ojo del huracán. ¿Cómo se sale? Sin unidad, y sin la cohesión nacional eso es muy difícil y la huelga de ayer, lo peor que hizo, fue dividir más si cabe al conjunto de la sociedad.

www.pablosebastian.com

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