Nº 1599 -  29 / VIII / 2014 
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Marcello

OPINIÓN

La Vanguardia de Massachusetts

Marcello
 

El Rey don Juan Carlos ha echado pie a tierra y ha pedido a los grandes empresarios del Ibex que ayuden en la lucha contra el paro. El monarca, como diría Paco Umbral, está en todo: en la crisis y en “el balandro”. Es el almirante de la flota que otea la maniobra del buque insignia del Gobierno, donde el capitán Rajoy (sentado alegre en la popa) se dispone a enfilar el Cabo de Hornos de la huelga general del día 2, temeroso de las turbulencias que le llegan de Andalucía donde campeón Arenas se acaba de estrellar frente a la compacta izquierda del Sur.

La nave del PP surfea azarosa sobre las olas autonómicas de la política y pone proa a la huelga general donde le espera la euforia de la izquierda redivida en Andalucía antes de desplegar el último pabellón de combate a la crisis con una ingente lista de ajustes y reformas que aprobará el Consejo de Ministros del día 30. A ver si logran espantar a los vampiros de los mercados y tapar la boca de ese charlatán de mal agüero que está resultando ser el primer ministro Italiano, Mario Monti. El que no fue elegido por nadie en su país y cuya inestabilidad e interinidad política es más grave que la prima de riesgo de cualquier país. Eso sí, el sábado pasado el ministro Margallo perdió la oportunidad de cruzarle la cara a este Romeo de la Merkel con el guante de Don Juan.

En la retaguardia de la flota española, la marinería payesa de la nave catalana, La Moreneta, anda de fiestas y corre el cava por la cubierta del estribor nacionalista con motivo de las hazañas del Barça y los festejos del Congreso de Convergencia que acaba de terminar y donde los nacionalistas conservadores han amenazado al almirantazgo con romper la formación de la Armada española, porque el viejo cacique catalán, el Jordi Pujol, quiere que su hijo, sea el gobernador de la ínsula como lo fue Sancho Panza gracias a la generosidad y mente calenturienta de nuestro señor don Quijote de la Mancha (territorio este último donde la familia Cospedal se bate en retirada de todos sus cargos públicos). Ingente tarea esta de colocar al hereu en la Generalitat y de ahí el rol de albacea y tutor que le toca a Artur Mas para instruir al joven Oriol, que aún no sabe hablar aunque lo han ascendido a capitán.

Los nacionalistas de Convergencia ladran pero no cabalgan, giran sin cesar en su picadero provinciano, ignorando el mundo global en el que habitamos y montan sus algaradas independentistas que a ninguna parte van. ¿Se acuerdan como cantaban Els Segadors, con la mano en el corazón y lágrimas en los ojos, cuando se votó en el Parlament el Estatuto de Maragall? Luego los peluqueros de Zapatero lo cepillaron y al pobre Más a quien también le habían prometido otra ínsula el charnego Montilla le dio el viejo timo del tocomocho en La Moncloa. Y ahora, después de ir de El Tinell al notario para jurar que nunca pactaría con el PP, Artur anda por el viejo Madrid enseñando los dientes del referéndum ilegal por la independencia de Cataluña/Massachusetts, con la cantinela de la balanza fiscal camino de la independencia. ¡Van listos! ¿Acaso buscan Artur y Oriol la segunda guerra del cava?

Y hablando de su quimera de Massachusetts les preguntamos: ¿acaso piensan vender los nacionalistas catalanes bombonas de Gas Natural en Arizona, y colocar las gasolineras de Repsol en Texas, y sus bancos y cajas de ahorro en Wall Street, y competir con Seat frente Ford y General Motors en Detroit, y cobrar las autovías de los Abertis en Chicago, vender botellas de cava en California, abrir sus pistas de esquí en Aspen o lucir playas de la Costa Brava en los cayos de Florida? Pero ¿por qué no dicen los políticos catalanes a sus ciudadanos la verdad y confiesan que Cataluña vive del resto de España (¡la balanza comercial!) y no tienen un mercado alternativo en la UE, ni en USA ni en Japón? Mas que una Hacienda catalana Mas y Oriol deberían conseguir previamente una clientela no española para empresas catalanas. Además ¿acaso no es cierto que el Estatut lo votaron menos del 35 % del electorado catalán?

Otra cuestión, ¿piensa competir La Vanguardia (antes española y ahora independentista vergonzante) con The Washington Post? Basta ver la edición dominical del periódico sobre el congreso de Convergencia, ocultando el compromiso independentista de Mas y los Pujol –que son como los Simpson- en la portada y páginas editoriales donde daban lecciones de ¡transparencia! desde el oscurantismo de la información. El propio director Antich no dijo ni pío ante esa histórica proclamación del ¡Estado catalán! al que presentan como algo fantasmal, “la superación del autogobierno”, (sic), mientras el escribano Barbeta preso de pánico nos escribe: “promover un debate no es echarse al monte”. ¿Debate? bonito fue el acto final del congresito nacionalista catalán. Pero ¿por qué se avergüenzan de su cómplice independentismo de corte editorial por los favores recibidos de la Generalitat? Con estos patriotas de cartón y este periodismo fariseo (adiós al libro de Juliana) no será posible construir una nación.

Mejor sería que Mas y Oriol en vez de amenazar declarasen de una vez su independencia nacional ver si el Rey Juan Carlos I (Joan Carles I, para los catetos) decide abolir todos los títulos nobiliarios de esas tierras empezando por el del conde de Godó, dado que La Vanguardia de Massachusetts apuesta de manera decidida por la nueva República de la dinastía de los Pujol.

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