Ultras polacos se infiltraron entre hinchas del CSKA para buscar una pelea con los ultrasur

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Un nutrido grupo de ultras violentos procedentes de distintos puntos de Polonia se desplazaron a Madrid este miércoles con motivo del partido de ‘Champions League’ entre el Real Madrid y el CSKA de Moscú en el estadio Santiago Bernabéu. Infiltrados entre los seguidores rusos, su deseo era buscar un enfrentamiento con los ultrasur, los seguidores radicales del Real Madrid, según detectó la Policía, que incluso practicó cuatro detenciones, entre ellas la de uno de los cabecillas.

Fuentes policiales han informado a Europa Press que la Policía tenía el conocimiento previo de la llegada a Madrid de dos “grupos hostiles” para el partido, uno de ellos procedente de Gran Bretaña que finalmente no se presentó y este nutrido grupo de radicales polacos a los que se les aplicó un estricto seguimiento policial desde su llegada al mismo aeropuerto de Barajas.

Llamó la atención de la Policía la procedencia del grupo y la corpulencia general de sus integrantes cuya estética se caracterizaba por cabezas rapadas y tatuajes. No portaban distintivos deportivos o políticos, pero todos ellos tenían entrada correspondiente a la zona reservada a los seguidores visitantes del CSKA de Moscú, en el Fondo Norte del estadio.

Su deseo era buscar un enfrentamiento directo con los ultrasur, los seguidores  radicales del Real Madrid –de marcada ideología neonazi– según detectó la Policía. De este modo, el dispositivo policial se centró en evitar su presencia en los lugares de concentración habitual de los ultras madridistas, que antes de los partidos se dan cita en los bares más cercanos al Fondo Sur, en la calle de Concha Espina.

Enfrentamiento con la Policía

Tras alojarse en la calle Hortaleza, el grupo de ultras polacos acudió al estadio en Metro bajándose en la estación de Nuevos Ministerios, a unos 500 metros del Estadio. Una vez en el exterior comenzaron a realizar diversos destrozos en la zona lo que obligó a la Policía a intervenir cargando contra ellos. En el marco del incidente, cinco policías de la Unidad Intervención Policial (antidisturbios) resultaron heridos y uno de ellos se encuentra actualmente de baja por las lesiones.

Durante el enfrentamiento con la Policía fueron detenidos tres ultras polacos que fueron trasladados a la Comisaría de Moratalaz hasta donde otro grupo se desplazó posteriormente siendo arrestada una cuarta persona, que ejercía como cabecilla sobre el resto, han explicado estas mismas fuentes, que destacan el “extraordinario nivel de violencia de este grupo, perfectamente organizado”.

Finalmente, la Policía decidió permitir su acceso al estadio para evitar más situaciones complicadas en el exterior del recinto. Durante el encuentro no se registraron incidentes en la gradas y el nutrido grupo de radicales polacos regresó a su país al día siguiente.