El diccionario de nuestra Real Academia Española define el disparate como “algo contrario a la razón”. Y, entonces, a poco que reflexionemos sobre esta voz de nuestro común patrimonio de la lengua española, caemos entrampados en la dicotomía de una duda: una de dos, o el diccionario está equivocado o siendo acertada su respuesta, vivimos en un mundo irracional. En todo caso, un mundo y una sociedad disparatados.
Epígonos de una sociedad, como la italiana, aquilatada no digo ya con centenares de años de tradición, sino con milenios de historia, la actualidad concreta de este país se me presenta como el paradigma de un gran disparate. Una sin razón, entiéndase bien, en la que abunda el pícaro de mala fe en convivencia y connivencia con la barbarie delincuencial de la corrupción. Quizás y para aliviar, en cierto modo, esta opinión negativa sobre la organización social del país donde resido desde hace tantos años, pienso que lo más adecuado sería echar mano de la genialidad literaria y creativa de un compatriota nacido a orillas de la Mar Océano, entre las brumas indecisas de la Ría de Arosa: Ramón María del Valle-Inclán, que habiendo utilizado, en 1920 por primera vez, la palabra “esperpento”, con relación a su obra, la definió como “esta modalidad que consiste en buscar el lado cómico en lo trágico de la vida”. Así pues, para estar en paz conmigo mismo, yo diría que toda la disparatada Italia es un particularmente grandioso esperpento.
El “manager”, no recuerdo en este momento el nombre, de una gran empresa paraestatal ha sido invitado, amablemente, a dimitir de su cargo y a llevar la vida de un tranquilo pensionista. Este tal individuo ha aceptado la indicación empresarial no sin antes dar un portazo y declarar, indignado, que con él se ha cometido una grave discriminaciٕón, porque a sus ¡91 años! todavía podía dar mucho de sí en su puesto de trabajo.
Gian Luigi Rondi, es un conocidísimo crítico y escritor cinematográfico. Desde el 1950 ocupa la tarea de la crítica de cine en el diario romano “Il Tempo”. Ha sido director del Festival de cine de Venecia y jurado en otros festivales muy importantes como Cannes, Berlín…Hasta hace poco más de una semana era el director del Festival de cine de Roma. El alcalde de la capital italiana que, a su vez, es el Presidente de dicha manifestación cultural, ha decidido, estando en el derecho de sus funciones, despedir a su ilustre colaborador. Rondi es otro que, también, ha dado el portazo, con un alarde de declaraciones despectivas hacia el Ayuntamiento romano. Pero ¿cómo se han atrevido? ¿a él que sólo tiene ¡93 años!? Pier Paolo Pasolini, que se la tenía jurada, le dedicó, un día, este dardo floreal: “eres tan hipócrita que, cuando la hipocresía te matará, irás al infierno y tú creerás encontrarte en el paraíso”.
El ex-ministro de Economía y Finanzas de los últimos gobiernos presididos por Berlusconi, Giulio Tremonti, en una reciente carta dirigida al “Corriere della Sera”, escribía que la RAI debería transmitir los films de lengua inglesa, en su idioma original y subtitulados en italiano, eliminando el doblaje. “Tal medida, – decía Tremonti – , hará a Italia más competitiva porque el inglés es el idioma de la globalización. Algo que en nuestro país no está suficientemente difundida. Así el servicio público, cual es la RAI, podría ayudar a superar este handicap de los italianos. Sería susceptible de crítica este concepto, sino fuera porque Tremonti es el presidente del “Aspen Institute Italia”, cuya central se encuentra en Washington y que se autodefine como “organización internacional cuya finalidad es la de ayudar a la creaciٕón de las leadership iluminadas, las ideas y los valores intemporales y el diálogo sobre los problemas contemporáneos”. Lo que traducido en “román paladino en el cual suele el pueblo fablar con su vezino” quiere decir la guía americana del mundo y de la cultura universal, patrocinadas por la fundación Rockefeller, la Carnegie Corporation…Después de haber destruído el cine italiano, ahora se propone destruir, también, la televisiٕón italiana, obligándo a ver sólo la CNN en detrimento de nuestros queridos y habituales telediarios. Yo creo que, en términos de cultura, Italia y, por ejemplo, España, tienen aún algo que decir. Y si debemos aprender la lengua del más fuerte, pues, entonces, se me ocurre proponer que ha llegado el momento de comenzar a transmitir films en chino subtitulados en italiano o en castellano. ¿Despropósito? ¿O, simplemente el esperpento de un gran caradura corrupto?
Recientemente el “premier” italiano, Mario Monti ha echado fuera las suficientes agallas como para retirar la candidatura de Roma a las Olimpíadas del 2020, porque, según sus cuentas, conllevaría un compromiso financiero “imprevisible”. Podría haber dicho, clara y llanamente, que no hay dinero para tan monstruosa empresa, sin embargo ha insistido en el carácter imprevisible del gasto. Y no le falta razón. Para remodelar los estadios de los campeonatos del mundo de fútbol del 1990, se emplearon, traducido a moneda actual, mil ciento sesenta mil millones de euros, el 84% más de lo previsto. La estación terminal, de frente al Estadio Olímpico, de Roma, que se utilizó, sólo un día, para la final del campeonato, se ha “reciclado” durante cerca de quince años, para montar, no se sabe aún por quien, una megadiscoteca clandestina. Es más, las puertas de acceso al estadio romano, se construyeron, y así siguen, con unas medidas equivocadas, tales de impedir a un camión de bomberos, en caso de incendio, de poder entrar en el recinto. Pero en el 2009 los italianos se han superado a si mismos. Al término de todas obras realizadas para la organización de los capeonantos mundiales de natación, se dieron cuenta que ¡les faltaban las piscinas!
Existe otro esperpento del que se discute mucho en estos días: la utilización, desproporcionada a la misión a que están destinados, de los coches oficiales.
Si se debieran sumar todos los kilómetros “masticados” por las cubiertas de los coches oficiales de los políticos en el último año, la totalidad sería la de una quinta parte de la circunferencia de la Tierra. Sin trampa ni cartón, porque son datos oficiales de la Administración Pública que ha facilitado los nombres de los primeros “grandes viajeros” de la política con los kms. que cada uno de ellos ha recorrido en el último año. Gianfranco Fini, Presidente de la Cámara de Diputados, – esto de ser presidente de la cámara baja del Parlamento parece que, quizás por empatía, no se entiende a dintinguir entre ideologías diversas, entre un fascistón como Fini y un sociata ¿verdad Bono? – , ha declarado tener dos coches oficiales a su disposición las 24 horas del día, incluídos los domingos y fiestas de guardar. De esta forma el último año ha recorrido 48.132 kms, lo que supone un media de 132 kms. al día. Todo un record del que debieran aprender los Alonso y demás presumidos pilotos de la Fórmula 1.
Pero “si Atenas llora, Esparta no rie”, el dicho griego de la época de las guerras en el Peloponeso. Porque el alcalde del Aquila, la ciudad del terremoto, ha recorrido 250.000 kms. A mi me parece que son unos cuantos, por mucho que haya tenido que acercarse a los 117 kms. que la separan de Roma.
Y así un larga lista, tan nutrida de nombres como una telefónica, de despilfarradores esperpénticos o, simplemente, de estafadores corruptos.
Y como los coches, sean los oficiales que un “seiscientos”, para caminar necesitan de gasolina, he aquí como están repartidos los 1,89 euros que cuesta aquí el carburante, ahora, hoy mismo, el precio más caro de Europa.
Cuando enchufamos la manguera al depósito del coche estamos pagando los siguientes impuestos, sobre el precio original, que son unos 60 céntimos de euro, el llamado FOB (free on board) :
el 0,001% sobre los gastos de la Guerra de Abisinia de 1934. El 0’007% por la crisis del Canal de Suez de 1956. El 0’005 % por el desastre del Vajont, en la provicincia de Pordenone, en el norte de Italia, de 1963; el derrumbamiento de una montaña como consecuencia de la construcción de un embalse y que causó cerca de 2.000 muertos. El 0,005% por la inundaciones de Florencia de 1966. El 0,005% por el terremoto de Belice, 1968, en Sicilia. El 0,051% por el terremoto del Friuli, norte de Italia, en 1976. El 0,039% por el terremoto, 1980, de Irpinia, región de la Campania, al sur del país, El 0,106% por la campaña militar en Líbano, en 1983. El 0,011% por la campaña militar en Bosnia, 1996. El 0, 020% por la renovación del contrato, del 2004, de los conductores y maquinistas de autobuses, tranvías y ferrocarriles. El 0,005% por la compra de autobuses ecológicos, jamás vistos circular, del 2005. El 0’0071% por el financiamiento de la Cultura del 2011. El 0,0019% como fondo único para el espectáculo, sin especificar que clase de espectáculo sea, si cine de ensayo o porno, si ópera o “straptease”. El 0,040% por la emergencia de inmigrantes a causa de la crisis de Libia del 2011. El 0,0089% por la inundaciones del 2011 en Liguria. El 0,082% por sostener los gastos del Decreto ley “Salva Italia” emitido por el gobierno presidido por Mario Monti en el 2011.
Para esta enorme y despropositada tomadura de pelo a costa del sufriente personal italiano, ese que más que nadie padece los efectos de la crisis, incluido el que ha tenido que vender el coche porque ha perdido el puesto de trabajo y no tiene un euro que gastar en el mercado, huelga toda clase de comentario.
Y como del incorruptible Mario Monti hablamos, católico practicante, “ama al prójimo como a ti mismo”, – sólo que amándose tanto a si mismo se olvida un poquitín del prójimo – , proponemos las siguientes consideraciones. Transparentes son sus cuentas propias y aquí las exponemos.
En el 2010 ha declarado a la hacienda italiana, un rédito 1.515.744 euros, de los cuales ha pagado, en concepto de impuestos, 639. 492 euros.
Más conspicuo es su patrimonio accionario e inmobiliario. Entre c/c, depósitos y gestiones patrimoniales declara tener 11.522.000 euros. Posee dos pisos en Milán y otro al 50% con su mujer en Bruselas, dos comercios en Milán, nueve apartamentos y un comercio en Varese. Su santa, la Sra. Elsa Antonioli, posee las viviendas compartidas al 50% con su marido, diez apartamentos de su exclusiva propiedad, una casa de campo, con su marido, en Lesa, en provincia de Novara, y una oficina y dos comercios en Milán y declara un rédito anual de 2.700.000 euros.
La más rica del condado es la ministra de Justicia, Paola Severino, que declara un rédito de 7.005.649 euros anuales.
La ministra de Trabajo, Elisa Fornero, la que llora a todo llorar en la Tv, cuando dice que hay que apretarse el cinturón y que prevee sacrificios y despidos, aumento del paro y que es necesario decir adiós al trabajo con contrato por tiempo indeterminado, es también una ricachona. Y su hija Silvia Deaglio, un verdadero prodigio. Doctora en Medicina ha estudiado en la Universidad donde papá, Mario Deaglio, economista y periodista, y mamá son profesores y ha conseguido frecuentar, también, cursos en prestigiosas universidades americanas gracias a becas de estudio, ganadas a pulso, concedidas por el Banco Intesa-San Paolo de Turín, donde mamá es consejera.
Tampoco le va a la zaga Giovanni Monti, de 39 años, licenciado en la prestigiosíma Universidad Bocconi, católica, de Milán, donde papá, Mario Monti, es el Rector. Y así, a la tierna edad de los veinte y muy pocos años era ya miembro en los consejos de administración de grandes empresas nacionales y extranjeras.
Todos los ministros y ministras del gobierno Monti, es verdad, tienen un curriculum universitario, docente o empresarial de excelente categoría. En sus respectivas profesiones son números uno.
Y yo pregunto ¿cómo este conjunto de ricachones pueden acercarse y comprender los problemas de la gente común? ¿Qué ejemplo dan sus dilectos hijos?
“Nuestro gobierno, declaró Mario Monti, el día de su juramento como Presidente del Consejo de ministros, no representa a los poderes fuertes”.
¿Hay quién de más?
El día de la toma de posesión de Mario Monti como “premier”, “El Gran Oriente Democrático”, corriente del “Gran Oriente de Italia”, el máximo exponente de la masonería en Italia expidió el siguiente telegrama: “los hermanos masones felicitan al hermano Mario Monti”.
Lo que decíamos, todo un disparate, un esperpento.
“Si Atenas llora, Esparta no ríe”.