La ex presidenta de Invercaria se querella y dice que la grabación está “manipulada”

La expresidenta de Invercaria Laura Gómiz ha anunciado que ha presentado este martes una querella criminal contra al exdirector de Promoción, Cristóbal Cantos, después de conocerse una grabación en la que supuestamente le ordenaba que redactara informes falsos, lo que supuestamente conocían sus superiores. En un comunicado, Gómiz ha señalado que presenta esta querella criminal para que se depuren “las responsabilidades penales en que pudiera haber incurrido” Cantos, quien, según la expresidenta de Invercaria, aportó la grabación a un procedimiento laboral y por el que reclama 300.000 euros de indemnización.

Gómiz, que confiesa que ha querido salir al paso “en defensa” de su honorabilidad y de su gestión profesional, ha dicho que la grabación ha sido sometida a un informe pericial emitido por un experto en sonido “que concluye que existen numerosos cortes”.

“Especialmente en mis frases e intervenciones en la conversación, cercenando de esta manera su significado global con el deliberado propósito de ofrecer un versión tergiversada que legitime la reclamación económica del señor Cantos”, ha señalado Gómiz, quien ha puesto como ejemplo los puntos suspensivos de las transcripciones.

Según la exdirigente de Invercaria, estos puntos suspensivos “se deben a estos cortes que, de este modo, impiden obtener el verdadero sentido de mis palabras”.

Respecto a su dimisión como presidenta de Invercaria, afirma que se produjo cuando conoció la intención de Cantos de que su grabación trascendiera del proceso laboral, porque la honorabilidad de la representación institucional que desempeñaba en la empresa “debía quedar al margen incluso de la simple sospecha que el señor Cantos pretendía crear al difundir la grabación”.

Ha rechazado “todas y cada una” de las acusaciones vertidas contra ella “de manera indiscriminada y en algunos casos descarnada” y recuerda que la conversación grabada por Cantos “obedecía a la única circunstancia de la incorporación de expedientes archivados a un nuevo programa informático de gestión (TREWA)”.

Respecto a sus referencias a la “falta de procedimiento”, dice que hacía referencia “exclusivamente a la ausencia de parámetros previos para ese proceso de archivo”, por lo que ha señalado que “de ningún modo se ha ejecutado nada irregular con tales expedientes”.

Esto lo evidencia, según Gómiz, un informe de una consultora externa elaborado al efecto y el hecho de que Cantos “no aporte ni un solo indicio documental que permita atisbar, siquiera sea indirectamente, esas irregularidades que con sus manipulaciones pretende hacer creer ahora, a pesar de que, como directivo de Invercaria durante más de cinco años, tenía acceso permanente y directo a todos sus archivos y expedientes”.

Respecto a su frase de “falta de ética”, Gómiz señala que está “de manera taimada sacada de contexto” y añade que fue pronunciada por el propio Cantos y que ella se limitó a reiterarla por considerarla reprobable, de forma que “al escuchar la grabación entendí -ya tarde- su deliberado propósito de que yo la repitiera para recogerla aisladamente y hacerla pasar como mía”.

Ha lamentado que algunos medios de comunicación “sobre la base de una grabación manipulada intencionadamente” le hayan condenado “sin que -con carácter previo- haya realizado ninguno de ellos el mínimo intento de averiguar la verdad de lo sucedido” y que por intereses “puramente políticos” se haya visto sometida “a un juicio paralelo en el que la condena ha recaído antes incluso que mi réplica”.