Nº 1654 -  23 / X / 2014 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 

El Manantial

La Corona, ‘El País’ y el fin de Régimen

Pablo Sebastián
 

Muy mal deben de andar las cosa de Palacio cuando el diario El País se ve en la necesidad de arrancar en la portada de su edición del domingo un editorial titulado “El Caso Urdangarin y el futuro de la Monarquía”, en el que hace un dramático llamamiento en pro de la institución monárquica, diciendo que no se debe confundir la crítica que merece Urdangarin con un debate sobre el futuro de la Monarquía, que es a fin de cuentas lo que hace el editorial del diario -dramatizando la situación, hasta proponer un sistema de inmunidad o aforamiento para el Príncipe de Asturias-, el mismo periódico que por otra parte ha calentado, al igual que el resto de medios de comunicación (rosas, amarillos, azules y rojos) el caso Urdangarin que ahora pretende aislar o desinflar con campanudos llamamientos “responsables”.

Mal servicio le ha hecho a La Corona este editorial de El País que para colmo parece de encargo –aunque a la Casa Real le haya encantado y se lo hayan agradecido- porque viene a poner el dedo en la llaga de un estado de opinión, que luego describe mejor en las mismas páginas dominicales de El País (4, III, 2012) Josep Ramoneda en su artículo titulado “El invierno de la monarquía”, más realista que el untoso editorial con el que Juan Luis Cebrián, más que defender La Monarquía, parece defender así sus propios intereses revelando el creciente temor de los privilegiados del Régimen de poder nacido de la transición –pervertido por el abuso que de él hicieron gobernantes y poderosos- de que esa anómala situación podría estar llegando a su final y hacerse acreedora de una imparable reforma democrática y no solo del estatus de la Familia Real, como propone el editorial.

Pero ¿cómo puede sobrevivir, en la economía de mercado liberal y europea que habitamos, un grupo de comunicación como Prisa, con más de 3.000 millones de deuda y 451 millones de pérdidas anuales si no fuera por los descarados favores del “régimen” imperante de los “Caballeros de la cama redonda”? Ese tálamo incestuoso de poder donde retozan a diario los banqueros, grandes empresarios, editores, políticos, jueces y otros actores de este portentoso fin de fiesta nacional al que asistimos, en plena crisis económica, financiera y social (y por supuesto democrática y moral). Un final de carnavalesco donde, por causa de las vacas flacas, han quedado al desnudo los poderosos señores del baile del privilegio, desde donde todavía algunos se permiten llamamientos al orden, la autoridad y la responsabilidad. Eso sí, sin exigir previamente la ejemplaridad de los gobernantes, banqueros, grandes empresarios y altos representantes de las instituciones, como en el caso Urdangarin. O en los de la corrupción, el fraude fiscal y el despilfarro de los malos y abusadores gobernantes, y de todos esos que se van de rositas. E incluso en asuntos que afectan y mucho a la identidad y la cohesión nacional de España, que estos falsos patriotas y poderosos del Régimen desprecian, o consideran de menor cuantía como el acoso y la persecución del idioma castellano en Cataluña, donde por cierto han plasmado el nombre del Rey en una placa oficial como “Joan Carles I” ante la beatífica sonrisa del monarca y las carcajadas de los gobernantes del lugar.

Este país está destrozado por la crisis económica y social y eso es lo primero que tenemos que arreglar, pero tampoco debe ser la excusa para no analizar todas las causas del deterioro nacional que llega a las instituciones y a un sistema político que ni supo ni pudo controlar (por la ausencia de la separación de los poderes del Estado, de controles democráticos y de una mala ley electoral) a los malos y los corruptos gobernantes. Poniendo freno a esta Corte de los milagros que ahora se quiere reinventar –disfrazados de salvadores del orden institucional- y que mas bien debería de estar llegando a su necesario e imparable final. Y no deja de ser un sarcasmo que este diario El País, que ha encubierto y protegido durante años los catastróficos gobiernos de Zapatero que han llevado a España a semejante postración, se nos presente  ahora como el defensor a ultranza de la estabilidad nacional.

www.pablosebastian.com

Traducir artículo
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Aviso legal y contacto | Quiénes somos | Todos los derechos reservados © 2014

Portada Republica.com
Republica.com