Nº 1467 -  19 / IV / 2014 
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El Manantial

La calle caliente

Pablo Sebastián
 

El Gobierno ha recibido un jarro de agua fría en Bruselas al no obtener una propuesta inmediata de flexibilización del objetivo de déficit de 2012 (se aplaza al mes de mayo) inicialmente previsto al 4,4 %, porque la Comisión Europea insiste en conocer primero los Presupuestos del Gobierno de España de este año, que no se harán públicos hasta el 30 de marzo, varios días después de las elecciones andaluzas –de 25 de marzo- cuyo resultado tendrá un impacto decisivo en Andalucía y a nivel nacional. Y está por ver si horas antes de esa fecha del 30 de marzo, en la que se destapará el segundo ajuste fiscal del Gobierno, este país habrá sufrido una huelga general como la que los sindicatos estudian y decidirán si la llevan a cabo el próximo día 9 del presente mes.

Mientras tanto se han sucedido manifestaciones de estudiantes, de empleados de varias autonomías y de trabajadores movidos por los sindicatos que están creando inquietud en el país y una mala imagen de España en el extranjero, por más que ello sea la prueba de que el Gobierno de Rajoy está haciendo duros ajustes, como el mismo lo anunció en Bruselas semanas atrás cuando comunicó al primer ministro finlandés que la reforma laboral le costaría una huelga general.

Pues bien, vaya por delante que la crisis de España y la demencial cifra del paro y el déficit público (del 8,51 % para 2011) no son responsabilidad de este Gobierno sino en gran parte por la herencia del catastrófico gobierno de Zapatero, del que nadie se acuerda ahora en las calles de España donde circulan los manifestantes en uso de su derecho constitucional a manifestarse. De ahí que el apoyo del PSOE a las manifestaciones esté impregnado de cinismo y de oportunismo electoral porque tratan de crear un ambiente de revuelta social en la que pretenden embarcar las elecciones andaluzas que ahora son cruciales para Rubalcaba –teme otra gran derrota- y el PSOE que puede perder su “cuartel de invierno electoral”. Pero de la misma manera que esto es así, tampoco es cierto que el PSOE apoye la violencia de los manifestantes y esté incendiando las calles, como lo han dicho agitadores y medios de comunicación conservadores.

El drama del PSOE y Rubalcaba reside en que no pueden hacer oposición en el Parlamento y en la opinión pública porque son responsables muy recientes del desastre político nacional de este país por causa del demencial gobierno de Zapatero, en el que el Líder de la Oposición actual era su vicepresidente primero. Y se van a la calle, de la mano de los sindicatos y detrás de estudiantes para culpar a la derecha de su propia herencia y para crear tensión social ante las elecciones andaluzas.

Lo que ya veremos cómo les sale a los agitadores porque hay muchos andaluces, y españoles en general, que no quieren más problemas de los que ya tienen en su casa, trabajo y familia, sino soluciones. Y si la revuelta social se descontrola al final de todo ello se acabará volviendo en contra de sus promotores. Y que se cuiden los sindicatos de lanzar la huelga general con urgencia porque esa huelga se puede convertir en un “boomerang” contra ellos, si no esperan, por lo menos, a que concluya la tramitación en el Parlamento de la reforma laboral como proyecto de ley.

Es cierto que mucha gente está desesperada y sin esperanza a la vista y que el discurso del Gobierno de que esto no tiene arreglo hasta el medio (¿cuándo es el medio plazo) o el largo plazo ha provocado más desesperación, y no solo en los parados sino en los que temen y con razón –casi un millón de personas- que se van a sumar a las colas del paro en las Autonomías y el Estado, a partir de los próximos meses cuando se anuncie la segunda parte del ajuste fiscal del Gobierno y se aplique la reforma laboral.

¿Qué hacer? Hasta que no concluyan las elecciones andaluzas del 25 de marco (y las asturianas) va a ser muy difícil recomponer el diálogo político y social del Gobierno con el PSOE y sindicatos. Y si CCOO y UGT se lanzan por el tobogán de la huelga general del 29 de marzo, con ayuda del PSOE e IU, entonces será mucho más difícil porque se habrán roto los puentes y entonces hay que ver que pasa el día después y quien se ha caído al agua torrencial.

www.pablosebastian.com

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