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Luis Moreno Mansilla ha sido profesor de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Junto a su socio Emilio Tuñon, impartió clase en la Universidad de Princeton en los años 2008, 2009 y 2010, en la Escuela de Diseño de Harvard (2006), en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (2005) o en la Escuela Internacional de Arquitectura de Barcelona (2001-2002), entre otras. En 1993 crearon la cooperativa de pensamiento CIRCO, cuya publicación homónima ha recibido el premio de la III Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Ingeniería 2002 y el Premio COAM 1995.
La obra de Mansilla y Tuñón se hizo conocida con una serie de proyectos públicos en entornos con preexistencias históricas heterogéneas, como el Museo de Zamora (1996), o el Centro Documental de la Comunidad de Madrid (2002) en el conjunto de edificios de las antiguas fábricas de Cervezas El Águila. Obras que despertaron en poco tiempo el interés de la crítica especializada por la aplicación de estrategias de integración escalar habilidosas y una figuración que, relacionada con iconos de la modernidad, se conectaba con experiencias artísticas de la segunda mitad del siglo XX.
Posteriormente con proyectos como el Museo de Bellas Artes de Castellón o su propuesta para la ampliación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía incorporaron herramientas propias del arte procesual y performativo que la oficina trasladó a la arquitectura. Desde ese momento su trabajo se ha desplegado en diferentes frentes. Por un lado la especulación figurativa. Con proyectos como la propuesta ganadora del Palacio de Congresos de Madrid (2007) en el conjunto de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid o el también ganador Museo de Cantabria. Por otro lado experimentos de activación urbana, lo que en sus manifestaciones públicas han llamado ‘paisajes sociales’, como en el programa de visibilidad gráfica del MUSAC (2004) o la propuesta Madrid Games (2002). Y por último en el diseño de protocolos y tecnologías de la interacción, como en el proyecto construido para la sede en Vigo de la Fundación Pedro Barríé de la Maza (2003).
Esperemos que le hagan la autopsia pronto porque ha sido
una muerte de lo mas inesperada
Se nos fue un hombre enorme en su sencillez y buen hacer, justo de los que hacían falta en estos tiempos. Descanse en paz y que perdure su memoria.