El triángulo de las Bermudas del PP
Deuda, casi tres veces más en seis años
Estudios anteriores ya habían adelantado que el DCC (cáncer colorrectal suprimido, según sus siglas en inglés) podría proteger al organismo de la aparición del cáncer, al inducir a las células cancerígenas a su autodestrucción.
Este gen participa en la muerte celular (apoptosis) de varios tipos de cáncer además del colorrectal, un proceso en el que participan los receptores de dependencia, cuya función es similar a la de un centinela: evaluar el estado de las células y notificarles que deben iniciar su autodestrucción si existe alguna anormalidad.
El equipo holandés estudió la evolución de ratones con cáncer de mama modificados genéticamente para que carecieran de ese gen.
Así, comprobaron que el proceso de autodestrucción de las células tumorales de estos roedores empeoraba al mismo tiempo que mejoraba la supervivencia de las mismas.
Según el bioquímico y director del Instituto del Cáncer de Holanda, Anton Berns, la pérdida de este gen no afecta al desarrollo del tumor primario pero sí que facilita su metástasis, es decir, su aparición en otros tejidos.