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Su productor ejecutivo artístico, Joan Lluis Goa, presentó junto a Guix, director musical, y Comín, directora artística y coreógrafa, acompañados de todo el elenco excepto Edurne, aquejada de una “fuerte gripe”, el espectáculo, que permanecerá hasta el 6 de mayo en el Arteria Coliseum.
La decisión de volver a montar un musical con el que este equipo estuvo en Madrid hace 6 años, obedece, según explicó Goa, a que el 40 aniversario del musical despertará “una nueva ola de ‘greasemanía‘” en Estados Unidos, que tendrá “su momento cumbre” en julio, en Broadway.
Grease es un todo, una marca especial. En Barcelona, en 97 funciones, la han visto 90.000 espectadores, que se lo han pasado muy bien. Somos, más que una familia, una pequeña ciudad que da trabajo directo a 80 personas e indirecto a 200″, ha detallado Goa.
Comín está convencida de que el éxito de este musical -que hace quince años montó también el fallecido Luis Ramírez- es la forma “amable y fácilmente identificable” de los escarceos amorosos de la juventud con “irresistible” rock.
Tiene 18 números musicales, los originales ideados por el periodista Jim Jacobs y el profesor y discjóckey Warren Casey para reflejar el estilo de los jóvenes de los años 50, tan llenos de “gomina” como entusiastas del “fast food“, es decir de “grasa”.
Un musical que sorprenderá
A quienes sólo hayan visto la película que protagonizaron John Travolta y Olivia Newton-John en 1978, les sorprenderá, asegura Comín, porque para el filme “se podaron” nueve números aunque se respetara la música de cuatro de ellos como soporte de los diálogos, que en esta producción han adaptado y traducido Roger Peña, Roser Batalla y Guillermo Ramos.
“No es una franquicia, algo de margen tenemos, y ese ha sido nuestro reto, ir rozándolo, pero es clavado al original. Cuando la gente sale de la sala ha visto Grease, no otra cosa”, dice.
Ha sido “muy difícil” conseguir el “casting” “adecuado”, que lideran Edurne, Jordi Coll, Iván Santos y Manuela Nieto, porque se les exigen “muchas prestaciones”: cantar y bailar bien, tener mucho fondo físico, “para no jadear”, y vis cómica, enumera Comín, que ha “examinado” a 500 aspirantes.
Tienen unos diez años más de media que los adolescentes a los que representan, primero porque el teatro permite esa ilusión, “lejos del primer plano”, y luego, y sobre todo, porque para afrontar el papel, para el que se requiere “una gran resistencia física y también psicológica”, se precisa cierta madurez.
Guix, que se encargará de los teclados en las funciones de los fines de semana, ha subrayado que los intérpretes cantan, bailan y actúan “en rigurosísimo directo” para que la gente “se despeine” con su energía y volumen.
Se marcharan de la Gran Vía el 6 de mayo, una fecha “de verdad improrrogable”, para ir luego a Lleida, Vigo, Zaragoza, Palma de Mallorca, Barcelona de nuevo, y a partir de 2013 a las comunidades andaluza, donde nunca se ha montado, y valenciana.