Repsol confirma el “gran potencial” de hidrocarburos en un bloque de Brasil
Carta de Fernández Ordóñez al Congreso (pdf)
Los complementos perfectos al detalle deslumbran Cannes
Fernando Alonso domina la primera tanda de libres en Mónaco
El grupo ’20 Minutos’ presentará un ERE por la caída de la publicidad
Don Juan Carlos ha acudido este miércoles acompañado por la Reina doña Sofía, a un acto al que también han asistido el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón; el presidente de la Generalitat, Artur Mas; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y el presidente del Tribunal Supremo (TS) y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar.
En el tramo final de su discurso, el Rey ha asegurado a los nuevos jueces que siempre podrán contar “con todo el apoyo de la Corona”.
Dívar, en su discurso, ha alabado la “ejemplaridad” en la actuación del Rey, en un momento en el que, según ha considerado, la administración de Justicia es difícil de ejercer.
Pero sobre todo ha tenido palabras de ánimo para los nuevos jueces a quienes ha aconsejado que, ante las críticas, recuerden que son “la voz del Estado que administra Justicia”, aunque también les ha instado a utilizar estas críticas hacia sus decisiones, siempre que no sean interesadas, para mejorar y corregir defectos del sistema.
Reunión en la Zarzuela con Urdangarin
Por otro lado, este miércoles el diario El País dio a conocer este miércoles que Iñaki Urdangarin se entrevistó este martes con su suegro y el Príncipe de Asturias en el palacio de la Zarzuela tras llegar a Madrid en un vuelo desde Filadelfia.
Se trata del segundo encuentro que los tres mantienen desde que estalló el escándalo y su imputación en el caso Palma Arena. Parece ser que la reunión tuvo lugar gracias a la mediación de la infanta Cristina, que hace dos semanas estuvo visitando a su familia, y la intermediación de la Reina Sofía, que siempre ha permanecido cercana a su hija y yerno.
El último encuentro de Urdangarin con el príncipe y el rey fue muy tenso, ya que don Felipe increpó al duque con palabras muy duras por sus actividades hasta tal punto que las relaciones entre ambos se interrumpieron.
El duque de Palma se siente muy molesto, según El País, por haber sido apartado de las actividades de la familia real y porque su comportamiento haya sido tachado de “nada ejemplar” por la Casa del Rey.
Un distanciamiento que pudo apreciarse las pasadas navidades cuando los duques de Palma y sus hijos no se reunieron con el resto de la familia real.
El Borbón no da una. Bien pensado, es preferible la monarquía, con un presidente de república no nos reiríamos tanto.
Las personas tienen derechos, preferentemente las que no tienen empleo, ni prestaciones, ni techo, ni cama, ni alimentos para sus familias… Esos sí que son derechos sagrados por la Constitución para todos.
Pero resulta que España es el país de los mangantes de todos los signos políticos e Instituciones del Estado, que han dejado las arcas vacías de ese dinero público que todos pagamos con nuestros impuestos.
Marcello, ese perrillo que tiene espacio propio en “República.com” y que suelta verdades como puños por la ventanilla de su recuadro (como otrora hiciera la ilustre dama de baja cama Aurora Pavón, antes de que ésta lo rescatase del recinto de la perrera, le diera nombre y cobijo y lo vacunase contra la rabia y la leishmaniasis), me ha dejado hoy pasmado. Sabía de su excelsa pluma a la hora de opinar sobre lo cotidiano, pero su artículo “Urdangarín no está indefenso” debería hacer reflexionar a aquellos que, como decía el llorado Pedro Rodríguez, manejan el “Spanish touch” con la habilidad de los chinos con los palillos y el arroz. También, debiera ser motivo de atención para los “Recién llegados” al Banco Azul como elefante en cacharrería. Pues bien, escribe Marcello: “Existe la impresión que los poderes públicos de este país, incluido el propio Poder Judicial que tuvo la poca vergüenza de anunciar que ‘no todos los imputados son iguales’ –como subrayaron el presidente del CGPJ, Divar, y su portavoz, Bravo-, se van a volcar para que Urdangarin salga indemne, o ligeramente afectado en este proceso, como ha ocurrido en España y ocurre con los poderosos. Pero si eso es así el remedio empeorará la enfermedad y el problema Urdangarin pasará a ser problema de la Monarquía en un país que tiene los nervios y la desesperación a flor de piel por muchos motivos, y especialmente por la vigente y dramática situación económica y social de los españoles.”. Cierto. Ya se rumorean posibles prescripciones. Pudiera ser, pero el daño a la Corona ya está hecho. Dijo en cierta ocasión José Luis Garci que “si en el cine se pudiera prever el éxito, las películas las haría el Banesto”. Al Poder Judicial, con Divar y su portavoz Bravo incluidos, habría que recordarles que la Ley debe ser igual para todos y que todos los imputados deben recibir el mismo trato. España pasa por un mal momento y algunos que deberán sentarse en el banquillo como no podría ser de otra manera en un Estado de Derecho, presuntamente “se lo han llevado crudo” en varias administraciones públicas. Divar y Torres, cuando anunciaron que “no todos los imputados son iguales”, demostraron su absoluta incapacidad para presidir y llevar la portavocía del CGPJ, respectivamente. A grandes dolencias, grandes remedios. Seguiría pensando lo mismo de ese par de impresentables aunque lucieran sobre sus togas el collar del Toisón de Oro. El Toisón lo concede el rey a voluntad propia, pero la Justicia, como dijo Ulpiano, es la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho.
¡Caray que profundidad!
Este hombre esta pidiendo a gritos que el pueblo español pida que se elimine la monarquia: hay que ser torpe para no callar. Y a esos jueces para los que todo el mundo no es igual, echarlos de la carrera judicial. (No puedo poner las tildes)
Por favor deje a los jueces que hagan su trabajo y no acose con su discurso, una mala costumbre de lo señores que se consideran por encima de la ley. Igual se ha pensado que Vd. puede tener una valoracion sobre los hechos imputados y el resto de personas no, por no coincidir con la suya. Respeto y humildad, sobre todo cuando no habla uno de si mismo. Todos iguales, si, pero Vd. va incluido en ese “todos”.