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Precisamente, Hungría ha anunciado más medidas para combatir un déficit crónico, después de varios años de metas fiscales incumplidas que han dejado al país del centro de Europa al borde de que se le nieguen los vitales fondos de cohesión de la Unión Europea.
La amenaza de la Comisión Europea de suspender los fondos, que se otorgan a los miembros menos desarrollados del bloque de 27 naciones para que se puedan poner al día más rápido respecto al resto de los miembros, se ve como un incentivo para que Hungría corrija su excesivo déficit.
Se trata de una medida estándar en esas circunstancias, pero también es el indicio más reciente de la tensión entre Bruselas y el Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orban, después de dos años de criticadas legislaciones que ahora amenazan con bloquear un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.
El presupuesto registró un inusual superávit el año pasado, a causa de medidas poco ortodoxas como la renacionalización del sistema de pensiones de 14.000 millones de dólares y el mayor impuesto al sector financiero de todo el continente. Sin embargo, la Comisión estima que estas medidas no han llevado a una mejora sostenible en el tiempo y pronostica un alza del déficit hasta el 3,25 por ciento en 2013, sobre el límite de 3 por ciento consagrado en el pacto de estabilidad y crecimiento del bloque.
El Gobierno ya prometió recortar el déficit a un 2,5 por ciento de su producción económica este año, el más bajo desde que se unió a la UE en 2004, y anunció más medidas de recorte de déficit en un decreto que entrará en vigor el miércoles. No especificó el montante total de los ahorros que se buscan en la nueva ronda de recortes, que incluye nuevas reducciones en el fondo estatal de subsidios a fármacos, transporte público y gastos del Gobierno central.
Analistas de Erste Bank en Budapest estiman que el impacto total de las medidas estará cerca de los 200.000 millones de florines (695 millones de euros), o un 0,7 por ciento del Producto Interior Bruto.
Con su economía estancada, cualquier suspensión de los fondos de cohesión de la UE sería un golpe mayor para Hungría, que busca un acuerdo de financiación internacional por miles de millones de euros, a fin de disminuir sus costes de endeudamiento ante problemas de pago cada vez mayores. “Parece que el Gobierno está tomando en serio el procedimiento de déficit excesivo de la UE y quiere evitar que los fondos de cohesión sean suspendidos en la reunión de ministros de Economía y Finanzas de hoy”, ha afirmado Erste en un comunicado.
Sin embargo, estos esfuerzos del Gobierno serían infructuosos tras la propuesta de la Comisión Europea de congelar a partir de 2013 los 495 millones de euros que entrega a Hungría bajo los denominados fondos de cohesión. “Este paso sin precedentes sigue a las reiteradas advertencias de la Comisión Europea a Hungría, donde se instó al país a intensificar sus esfuerzos para poner fin al excesivo déficit del Gobierno”, sostiene la Comisión.
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha dicho que las últimas medidas anunciadas en Hungría no son suficientes para evitar una congelación de los fondos. Rehn ha añadido que la Comisión recibió cartas del primer ministro y del ministro de Finanzas de Hungría hace uno o dos días explicando las medidas. “En primer lugar, debería dejar claro que estas cartas no presentan medidas nuevas de consolidación fiscal“, ha explicado Rehn.