La calidad no se crea ni se destruye, solamente se transforma. También como en la ciencia, el fútbol tiene sus teoremas. Messi nació para jugar al fútbol y sus condiciones las transformó en juego entusiasmante y goles. Ha regresado donde solía simplemente porque no tenía que partir de cero. Había estado tal que hibernado y ante el Valencia se reencontró y marcó cuatro tantos. Parecía que Cristiano Ronaldo se estaba escapando hacia el Pichichi y el barcelonista ha dado nuevo toque de atención para que no olvidemos que la disputa entre ambos permanecerá, tal vez, hasta la última jornada de Liga.
El Barcelona se ha quedado a diez puntos del Madrid en la Liga y la diferencia se ha agrandado coincidiendo la plenitud de Cristiano Ronaldo y la travesía de una etapa irregular de Messi. La Liga parece sentenciada y, no obstante, el Barça necesitaba reencontrarse, y sobre todo, recuperar el mejor Messi. Pagó los platos rotos el Valencia que se adelantó en el marcador y después estuvo a punto de sufrir la más humillante de las derrotas en competición nacional.
Nos hemos quedado sin el mano a mano entre Madrid y Barcelona, pero hemos recuperado la nueva batalla entre dos de los más grandes futbolistas del mundo. Resuelta la Liga, cual parece, nos queda comprobar si Cristiano le gana la partida en goles a Messi y, en definitiva, cuál de los dos continúa poseyendo los mayores méritos para volver a ganar el “Balón de Oro”.
Barcelona y Madrid se necesitan. Aunque este año toque el triunfo madrileño ambos continuarán ejerciendo de faros que iluminen un campeonato que, de salida, parte decidido. Ya nos hemos habituado a contar que, forzosamente, será campeón uno de los dos. Quedan batallas menores aunque la de los astros tiene fuerza suficiente para encender hogueras mediáticas.