España y 11 países de la UE se “rebelan” contra Merkel y Sarkozy y exigen medidas para el crecimiento

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Mientras los ministros de finanzas del Eurogrupo, reunidos en Bruselas, ultimaban el acuerdo con Grecia para aprobar el segundo tramo del rescate financiero del país heleno, el primer ministro de Italia, Mario Monti, ha revelado que 12 naciones de la zona euro de la UE –entre los que no figuran Francia ni Alemania, pero sí España, Gran Bretaña e Italia, entre otros- han escrito una carta al presidente del Consejo, Van Rompuy, y al de la Comisión, Barroso, exigiendo medidas urgentes para reactivar la economía de la zona euro, sometida a la recesión y el paro. Y entre ellas citan expresamente la necesidad de liberalizar el comercio interno de la UE y el que mantienen con Estados Unidos hasta crear una zona de libre comercio entre ambos territorios, así como la puesta en vigor de un fuerte y eficaz sistema financiero en el seno de la UE.

Por extraño que parezca esta iniciativa, que parece liderar el italiano Monti y a la que sigilosamente y en secreto se sumó Mariano Rajoy, es la primera de este tipo en la que no están ni Francia ni Alemania, y puede entenderse como una “rebelión a bordo” del buque de la UE frente a la canciller Merkel y su fiel aliado Sarkozy, una vez que todos estos países empiezan a estar hartos de recibir mensajes –u órdenes- de ajuste fiscal y negativas para ayudas financieras y medidas para reactivar de una vez por todas las economías de la Unión.

España, Italia, Inglaterra, Holanda, Estonia Letonia, Irlanda, Finlandia, Suecia, Polonia y la República Checa proponen al Consejo Europeo y a la Comisión medidas para reactivar las economías de los países de la zona euro, que la UE tome unas decisiones urgentes –en la cumbre de la UE de primeros de marzo- para reanimar e impulsar el crecimiento mediante una liberalización del comercio entre la UE y los EEUU –incluso proponiendo una zona de “libre comercio” entre ambos-, así como con Japón y China, exigiendo una regulación especial para con este país. Asimismo se pide una ampliación del ahora régimen de mercado único de la UE y la creación de un ámbito comercial para el mercado digital para 2015, así como medidas destinadas a la implantación de un fuerte sistema financiero en la UE, que apoye a empresas y a ciudadanos. Además de otras iniciativas sobre economía sostenible e investigación.

El hecho de que Alemania y Francia no estén entre los países firmantes de esta carta revela que tanto Berlín como París se empeñan en exigir, previamente, los ajustes del déficit y los compromisos de estabilidad financiera dentro de la UE antes de abrir el grifo de las finanzas de la UE o de abordar nuevas cuestiones como la liberalización a ultranza del comercio que proponen las naciones firmantes de la mencionada carta.

De ahí que esta iniciativa y el secretismo que la ha rodeado está sugiriendo la existencia de un “frente de presión” contra Merkel y Sarkozy en el seno de la UE, que ha empezado con esta iniciativa, pero que podría extenderse a otros campos en pos de quitarle a Alemania el liderazgo exclusivo de la UE que se está arrogando la canciller Merkel, con la ayuda de Sarkozy, quien actualmente está en campaña electoral para renovar su cargo en la presidencia de Francia.

¿Por qué el gobierno español ha mantenido en secreto esta carta e iniciativa que acaba de revelar Monti y que hoy sería presentada en Bruselas ante el Eurogrupo? Esa es cuestión que deberá aclarar –probablemente el miércoles durante su intervención en el Parlamento- el presidente Rajoy. Pero el Gobierno mantuvo este lunes sorprendente su mutismo inicial, y fue el PSOE el que primero opinó sobre la carta de los doce para decir que abunda en sus posiciones políticas.

Las propuestas de “la carta de los doce”

El programa concreto que proponen para fomentar el crecimiento incluye ocho puntos, entre ellos desarrollar aún más el mercado único de la UE, especialmente en el sector servicios, así como la creación de un auténtico mercado digital europeo para 2015. En tercer lugar, por lo que se refiere a la energía, se aboga por levantar las restricciones con vistas a poner en marcha un “mercado energético interno eficiente y efectivo” en 2014.

La carta pide también una “acción decisiva” para abrir los mercados mundiales al libre comercio. Concretamente, se habla de la liberalización del comercio con Estados Unidos, Rusia y China, superando el bloqueo de las negociaciones sobre la llamada ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El texto recuerda que este año se deben cerrar los acuerdos de libre comercio con India, Canadá y con los antiguas repúblicas soviéticas. Asimismo, los líderes europeos deberán abordar las relaciones comerciales con los vecinos árabes del sur del Mediterráneo en la cumbre de principios de marzo.

La carta plantea reducir el peso de la burocracia europea en las empresas y promover mercados de trabajo eficaces que ofrezcan “oportunidades de empleo” a los jóvenes, las mujeres y las personas de más edad.

Finalmente, se propone poner en marcha un sector de servicios financieros “fuerte, dinámico y competitivo” que apoye a las empresas y los ciudadanos. Para ello, se indica que “deberían reducirse” las garantías de rescate a las entidades financieras, pues distorsionan el mercado único, y que “los bancos, no los ciudadanos, deben ser los responsables de asumir los costes de los riesgos que asumen”.