Nº 1689 -  27 / XI / 2014 
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El Manantial

El PP partido de “Gobiernos”

Pablo Sebastián
 

Mucho han cambiado las cosas en el PP desde aquel tormentoso congreso de Valencia de 2008, a donde llegó Mariano Rajoy con una dolorosa derrota electoral en las espaldas y una rebelión a bordo de la mano de Esperanza Aguirre y de sus conspiradores mediáticos, los mismos que ahora –utilizando UPyD como arma arrojadiza- pretenden con infamia colocar al PP mas cerca de las demenciales pretensiones de Amaiur que de la legalidad y las víctimas del terror. Manipulando unas palabras del ministro de Interior que, con acierto y firmeza, declaró en el Congreso de los diputados que hay que afrontar el problema político del fin de ETA, lo que es cierto por mas que la extrema derecha se quiera dejar manipular. Ayer, en su discurso inaugural Cospedal tuvo que referirse una vez mas y con dureza a esta cuestión que los conspiradores de siempre no dejan de manosear, a ver si por ese mismo camino consiguen desenterrar su particular conspiración del 11-M, que parece ahogada en el procedimiento judicial.

Aguirre, perdió el Congreso de Valencia, y es la perdedora nata del Congreso triunfal del PP en Sevilla, a donde ha mandado a sus emisarios madrileños con pintorescas propuestas, empeñada como siempre está en llamar la atención en una convocatoria donde su adversario habitual, el ministro Gallardón, deambula como unas castañuelas, y donde brillan otros miembros del Gobierno como Soraya Sáenz de Santamaría, y barones del PP como Fabra o Feijó, mientras la madrileña ve como palidece su ambición.

Es verdad que la pretensión de Cospedal de medio abandonar la presidencia de la Mancha para medio dirigir el PP desde la secretaría general, y sin un “tercero” que se ocupe del día a día de toda la coordinación nacional de este partido “de Gobierno” o de varios gobiernos, está empañando la cita triunfal del PP en  Sevilla y, si esto no se arregla, dejará en la cúpula el partido heridas y problemas pendientes de solucionar.

Pero ahora más que nunca el PP es el gran partido nacional, sobre todo en plena derrota por doquier del PSOE y tras los problemas de liderazgo que ha sufrido el primer partido de la oposición, en su pasado congreso sevillano. Y todo ello, bien por los errores del contrario y los aciertos propios, hay que reconocerlo como gran triunfo de Rajoy, que supo aguantar y esperar y que impidió que la locura de Aguirre hubiera llevado el PP a la extrema derecha, bien lejos del centro político que es donde está la victoria y el poder.

Es verdad que las cosas no serán fáciles y que el domingo van a comenzar las movilizaciones sociales contra la reforma laboral que el gobierno está dispuesto a debatir en su tramitación en las Cortes. Pero este Gobierno ha trazado un camino para no perder el tren del euro y lo va a seguir, cueste lo que cueste, aunque habrá que intentar que Merkel y la Comisión rebajen el precio de estos sacrificios que todos estamos sufriendo y vamos a sufrir.

El PP es el partido del Gobierno y de los gobiernos de otras 11 Autonomías, y quiere gobernar en Andalucía y Asturias si el 25 de mayo se le presenta esa oportunidad. Y el Congreso del PP de Sevilla debe transmitir a los ciudadanos esa imagen y ese sentido de responsabilidad, de ahí que la frivolidad de Cospedal a media jornada en La Mancha y en Madrid no sea bueno ni edificante. Y eso lo debe arreglar Rajoy poniendo las cosas y a Cospedal en su sitio, porque ha sido ella la que ha querido imponerse a todos los demás. Y no estaría nada mal que, de paso, se hiciera más de una advertencia a la cohesión interna a ver si Aguirre se da por fin por enterada y deja de crear problemas internos para hacerse notar. En una y otra cosa –donde Cospedal no tiene autoridad- sí que puede decir algo Arenas, persona clave en la organización del PP y a quien Rajoy debe mucho en estrategia y amistad por el apoyo decisivo que el andaluz le ofreció tras la derrota del 2008. Por ello Arenas debe actuar y Rajoy debe escuchar y actuar por el bien de todos, liderando y conduciendo el PP por el camino de un partido de Gobierno, o “de gobiernos” porque esa es su realidad y su responsabilidad.

www.pablosebastian.com

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