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Rubalcaba, por su parte, ha garantizado que quiere liderar una oposición “útil”, pero se ha quejado también de que el PP no facilitara la renovación cuando estaba en la oposición y que tenga que ser ahora el PSOE el que lo haga.
Al margen de esta cuestión, Rajoy pondrá sobre la mesa su plan de ajustes y reformas estructurales. Sabe ya que cuenta con el apoyo de los socialistas a la reforma del sistema financiero, pero también con su radical oposición a la del mercado laboral.
Rubalcaba, que ya se ha reunido con los líderes de UGT y CCOO y el jueves se entrevistará con el presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha manifestado que se trata de un ataque directo e inasumible a los derechos de los trabajadores porque otorga “un poder casi omnímodo a los empresarios”.
En la entrevista de mañana deberán aclarar además el contenido del proyecto de ley de estabilidad presupuestaria que desarrolla la reforma constitucional que el PP y el PSOE acordaron el año pasado.
Rajoy está convencido de que la norma respeta escrupulosamente el acuerdo, pero Rubalcaba ha avanzado que los socialistas votarán en contra si mantiene el objetivo del déficit cero.
La “número dos” del PSOE, Elena Valenciano, ha señalado que no será una reunión “de cortesía” y el nuevo líder de los socialistas quiere marcar las líneas rojas de su partido ante cualquier recorte de derechos sociales.
Previsiblemente, Rajoy y Rubalcaba analizarán también el compromiso de los socios europeos con la disciplina presupuestaria y las nuevas perspectivas económicas que la Comisión Europea hará públicas el próximo día 23.
Hasta esa fecha, el Ejecutivo mantiene su compromiso de rebajar el déficit público hasta el 4,4 por ciento del PIB, como exige Bruselas, aunque Rubalcaba insiste en que se trata de una misión imposible si no se quiere poner en riesgo el Estado del bienestar.
En este contexto, Rajoy tendrá ocasión de defender personalmente ante el líder socialista las cifras de déficit que maneja el Gobierno, después de que la agencia británica de noticias Reuters informara, citando tres fuentes anónimas de la Comisión Europea, de que Bruselas se plantea que el Ejecutivo podría haber inflado el dato.
La Moncloa ha desmentido ya de forma tajante la información, pero el PSOE ha pedido explicaciones. El Gobierno mantiene que, frente al déficit del 6 por ciento del PIB que exigía Bruselas, la cifra definitiva se situará alguna décima por encima del 8.