En el circuito de Cheste se celebra un Gran Premio del Mundial de motociclismo; en Valencia un gran premio del de Fórmula 1. Ambos eventos están patrocinados por la Generalitat Valenciana, que tiene serios problemas para pagar a centros educativos, farmacias, demás proveedores, etc.
En España tenemos dos Grandes Premios más del Mundial de Motociclismo. Y otro de Fórmula 1. Y más festivales de cine que nadie. Nuestro déficit público es insostenible.
El peso de lo público en España es abrumador. Aparte de funcionarios, pensionistas, parados, cargos públicos, etc. son innumerables las empresas que, como las farmacias, dependen del presupuesto para obtener beneficios. La iniciativa privada se muestra incapaz de crear nuevas empresas que generen empleo y riqueza.
El gran objetivo de muchos españoles es sacar unas oposiciones para convertirse en funcionarios. Somos el país del mundo con un mayor índice de paro.
Andalucía es uno de los lugares de Europa donde mayor desarrollo ha alcanzado el denominado “Estado de Bienestar”. Su tasa de paro es sustancialmente mayor a la del resto de España.
España es el país líder en trasplantes de órganos. El sistema sanitario está al borde de la quiebra. Muchos jóvenes médicos emigran a Alemania e Inglaterra.
En España, tras la conversión en Estado autonómico, parecen superfluas las diputaciones provinciales, necesarias cuando era un Estado centralizado. Los cargos públicos mejor remunerados son los presidentes de las Diputaciones lindantes con el Mediterráneo.
Los sindicatos y patronales españoles cobran subvenciones públicas. España es el país del mundo con un mayor índice de paro.
Los partidos políticos reciben subvenciones públicas. Casi nadie se siente auténticamente representado por nadie.
España es la cuna del “Movimiento 15M” que se ha extendido a todo Occidente. En las pasadas elecciones generales, los dos dominadores de la partitocracia obtuvieron el 84,5% de los escaños del Congreso.
Aquí no hay separación de poderes. La justicia está dominada por los poderes fácticos. Todas las sentencias de hondo calado son “presuntamente” sospechosas. España es uno de los países occidentales con más casos de corrupción política.
En España muchos ciudadanos son incapaces de escribir con una mínima corrección la decisión de un jurado. Sin embargo, todos pueden formar parte de uno.
España tiene el mismo número de universitarios que Alemania, que tiene el doble de población. Ninguna de las universidades españolas se encuentra entre las 200 más prestigiosas del mundo. Sin embargo, entre privadas y públicas hay más de 70 centros de estudios superiores.
España, también, es líder en fracaso escolar. Sus resultados académicos están muy por debajo de la media de la OCDE.
Los informes PISA colocan a España en una situación rayana en el ridículo. Nuestros personajes más populares son Belén Esteban, Jorge Javier Vázquez, Carmen Lomana o Jose Mourinho. Resulta hasta lógico que nuestros ex presidentes del Gobierno puedan formar parte de algo tan prestigioso como el Consejo de Estado.
Quizás es culpa de la mala educación el que el cine nacional no interese a ningún ciudadano español. A pesar de ello, cada año se subvencionan más de 100 películas cuyos títulos casi todo el mundo desconoce.
Los libros en España son mucho más caros que en el resto de Europa. Nuestro índice lector está muy por debajo de la media europea.
España tiene más televisiones públicas que nadie, todas deficitarias. La información sirve al partido que gobierna en cada territorio. España tiene un gasto público insostenible.
El idioma oficial en casi toda España es el castellano, al que el resto del mundo llama español. Eso lo explica casi todo.