Si los cálculos no fallan, la financiación hipotecaria habrá descendido en torno a un 30% y el saldo total de préstamos hipotecarios en vigor caerá un 6%. Las cifras provisionales del año 2011 pueden tener prolongación en el año 2012, según los expertos, ya que al no haber una recuperación del mercado de la vivienda, la demanda de créditos es escasa y los ciudadanos que tienen un crédito adquirido a lo largo de estos últimos años siguen, en su mayoría, respondiendo a las amortizaciones correspondientes. De ahí que el saldo en vigor de la financiación hipotecaria esté a la baja.
El Banco Central Europeo (BCE) ha mostrado este jueves su preocupación por el hecho de que España es uno de los países en los que la contracción del crédito está siendo más acusada y en donde hay menos actividad crediticia. El hecho de que los créditos escaseen siempre es objeto de una posible doble interpretación: o los bancos no los dan o los clientes no los piden. La escasez de crédito en la actualidad bien podría responder a ambas cosas, ya que no hay mucha actividad en el mercado de la vivienda (quizás porque hay compradores potenciales que siguen esperando una nueva rebaja de los precios para comprar más barato a la vuelta de unos meses) mientras en el mundo empresarial la actitud inversora es también escasa, incluso más aún que entre las familias, ya que no hay proyectos de inversión. La anemia de la economía tiene en la situación del crédito un claro exponente, un termómetro susceptible de reflejar con fiabilidad el pulso de la actividad.
La preocupación del BCE por el bajo pulso del crédito está guiando buena parte de las actuaciones de la institución en los últimos meses. A finales de este mes, el banco va a realizar una segunda subasta de dinero a 3 años de plazo para llenar las arcas del sector financiero. Dicen los responsables de las tesorerías bancarias que esta vez la demanda de dinero superará con amplitud la que se dio cita hace unas semanas, cuando el 21 de diciembre repartió cerca de medio billón de euros entre más de 500 bancos que le solicitaron dinero barato. Mucho se ha especulado con el destino de esta masiva inyección de dinero. Nada parece indicar que los bancos hayan utilizado los recursos recibidos para aumentar los créditos concedidos al sector privado.
Fueron otras las finalidades a las que se destinó todo este dineral, como amortización de créditos de los propios bancos, arbitraje de tipos de interés con la deuda soberana de algunos países, en especial los periféricos, para lograr unos buenos diferenciales con los que engordar el margen básico y con ello los beneficios o algunas operaciones de ingeniería financiera que rara vez han llegado al cliente final de los bancos. Ahora, de cara a la segunda ronda de adjudicación de liquidez a 3 años, los bancos tienen preparada su lista de peticiones para elevar aún más los recursos de que van a poder disponer. Las autoridades monetarias europeas parecen satisfechas con el resultado de la primera subasta, ya que ha permitido a muchas entidades bancarias aliviar sus necesidades de liquidez, que en algunos casos estaban a la última pregunta. Entre otras cosas, los tipos de interés a los que se están financiando algunos Estados de la zona euro (básicamente Italia y España) han suavizado su pendiente alcista o incluso han caído con fuerza. Los bancos han acudido en ,masa a las subastas de deuda pública, en las que están obteniendo rentabilidades del 3% o incluso más, con unos clientes, los Estados, que tienen un riesgo de impago realmente moderado, muy inferior en cualquier caso al de las empresas y las familias.
El balance, en suma, parece positivo. La segunda subasta, que se celebrará dentro de unos días, puede superar ampliamente los flujos de financiación de la anterior. Podría incluso restaurar un nivel de confianza aceptable entre las entidades financieras de la Eurozona, de forma que pueda volver a funcionar el mercado interbancario y a restaurarse la normalidad financiera en la Eurozona. Este jueves, el BCE ha dado incluso pasos adicionales para facilitar la existencia de una demanda elevada de liquidez por parte de los bancos, admitiendo nuevos instrumentos de garantía para respaldar la financiación de pidan.

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