Hasta ahora el Gobierno de Rajoy estaba sólo en las instituciones porque el primer partido de la Oposición, el PSOE, estaba dedicado a lamer sus heridas electorales y a proceder al relevo de Zapatero y su equipo en la secretaría general del partido y en los órganos de representación parlamentaria y organización política. Algo que se creyó más fácil y sencillo porque Zapatero pensó que Chacón iba a ganar y que él, en la sombra, iba a seguir mandando. Que es lo que pensaron hacer Felipe González con Almunia, antes de que apareciera Borrell, e incluso José María Aznar con Rajoy.
Aunque la derrota del PP en 2004 y 2008 dilató esa pretendida sucesión controlada por Aznar y Rajoy se ganó su autonomía. Como la acaba de ganar Rubalcaba en el congreso de Sevilla y por un puñado de votos. Un Congreso del que no han salido ni ideas nuevas, ni proyectos llamativos, sino que se ha convertido en una plataforma de batalla entre Chacón y Rubalcaba, o entre Zapatero y González.
En todo caso Rubalcaba ha tomado el mando del PSOE y hoy se estrenará en el Parlamento en el primer escaño de la Oposición, acompañado de los dirigentes de su Ejecutiva y con la sombra de Zapatero bien lejos del hemiciclo, lo que de por sí es una noticia importante por el daño que este personaje ha hecho a España y a su propio partido. Lo que de haber ganado Chacón habría sido imposible de evitar porque la sombra de Zapatero habría estado presente en las Cámaras y en Ferraz, y en las reuniones secretas con Chacón y su clan económico mediático.
Pero todo apunta a que la pesadilla de Zapatero ha terminando y ahora empieza un tiempo nuevo, por más que Rubalcaba no sea una novedad. Y precisamente será hoy cuando el líder de la Oposición y su nueva portavoz en el Congreso de los Diputados, Soraya Rodríguez, tendrán la oportunidad de intervenir en el pleno sobre la última cumbre de la UE y posteriormente en la sesión de control al Gobierno, por lo que el Congreso empezará pronto a trabajar a pleno rendimiento y con normalidad. Tal y como lo hizo ayer el Senado, donde la vicepresidenta Sáenz de Santamaría anunció que esta segunda Cámara tendrá capacidad de veto como el Congreso. Algo que no está mal, pero que no suple sus carencias como cámara legislativa y además eso dependerá de la práctica política más que de la legalidad.
También Rajoy y Sáenz de Santamaría se enfrentarán ahora por primera vez a la Oposición renovada del PSOE. Ambos dos en el papel de explicar sus primeras iniciativas de Gobierno y de dar respuestas a la oposición en vez de pedir explicaciones como les correspondía en la legislatura anterior. Aunque probablemente será la próxima cuando la oposición de la izquierda entre de lleno en acción, una vez que el Gobierno presente la reforma laboral, que va filtrando en pequeñas dosis y que ya veremos si es tan dura y sorprendente como anunció Rajoy a sus compañeros de la UE, advirtiendo que se teme una huelga general.
Por si acaso la vicepresidenta Sáenz de Santamaría se entrevistó ayer con el portavoz de CiU Duran Lleida para pactar apoyos de ambas formaciones en Cataluña y en Madrid, con el objetivo de que el gobierno no se quede solo ante el nuevo frente social que se avecina y cuyo liderazgo Rubalcaba pretenderá.