Pablo Infante no pudo viajar a Bilbao con el resto del equipo del Mirandés porque tenía que atender su oficina bancaria de Quincoces de Yuso. Alberto Contador compareció ante los medios informativos para mantenerse en la idea de que es inocente. Arancha Sánchez Vicario ha pasado por las páginas de periódicos y programas de radio e informativos televisivos, contando el drama de su vida que, según ella, no ha sido otro que el que le ha causado su familia. Y en medio de estos hechos, más que polémicos, Barcelona y Valencia preparaban sus segundo asalto en las semifinales de la Copa del Rey a la que llegan con el empate a un tanto con que se cerró el primer asalto en Mestalla.
Alberto Contador tiene la simpatía de los españoles que pasamos por alto el hecho consumado de que en el control antidopaje dio positivo. Arancha, aunque retirada, mantenía la admiración de los españoles por sus éxitos, los mayores conseguidos por una mujer tenista. Lo que ha contado le ha valido para que muchos nos hayamos decantado por ella en la polémica con su familia.
En el caso de Contador vamos a tener que aguardar la próxima Vuelta España para que la gane y nos sintamos reconfortados. Arancha va a vivir los sinsabores de una cuestión familiar que le resulta amarga. Da la impresión de que su padre no supo administrar bien sus ingresos, aunque también parece que pensó que los dineros eran para toda la familia y de ahí que se haya dado cuenta de que tiene más patrimonio su hermano Javier, tenista de segunda fila que ella, la gran campeona.
Los casos de ambos grandes deportistas españoles se van a mantener en las informaciones diarias durante muchos días aunque pasen a un tono menor. Hasta ayer han primado sobre hechos tan apasionantes futbolísticamente como ver a un equipo de Segunda B en San Mamés y a Barcelona y Valencia, en segundo plano.
Hoy se disputan el pase a la final dos equipos con vitola de campeones. En las actuales circunstancias son los dos mejores de los cuatro supervivientes. La fácil es en estos casos es hablar de final anticipada. Con todo, lo más reconfortante es ver al Mirandés en el tramo honorifico de la Copa. Al final, sin embargo, cabe recurrir al viejo eslogan de antaño: El Athletic, y otro.