A nuestra princesa Soraya –así la vio su tía en Valladolid cuando le pusieron ese nombre al poco de nacer-, vice todo del Ejecutivo de Rajoy le toca ahora defender en vez de pasar al ataque. Y al otro lado de la bancada azul tendrá a la Soraya “compañera” que viene de la secretaría de Estado de Cooperación donde no todo ha sido austeridad. Aunque esos son tiempos pasados como aquellos de los viajes con bailongos, y “obras de caridad” con cheques del Estado, que organizaba, muy feminista ella, la ex vicepresidenta De la Vega, acompañada por su clan de las chicas periodistas de RTVE (a las que ha dejado colocadas) y antes de hacer alguna parada en exquisitos lugares nevados y para ricos como Gstaad.
Pero esto es lo que hay. A Alonso Rubalcaba lo llevado al paro, a Jaúregui tampoco le han dado nada y Elena Valenciano impuso a su amiga Soraya en el puesto de portavoz en el Congreso, dejando en segundo a uno de los jóvenes “lobeznos” del PSOE, Eduardo Madina que está en la Ejecutiva en compañía de Juan Moscoso, otro con futuro entre los socialistas de hoy.
Naturalmente, Rubalcaba se reserva el interrogatorio de Rajoy y ayer mismo ya anunció que no le pondrá fácil al Gobierno todo lo relativo a la renovación de las instituciones que requieren cierto consenso de los dos grandes partidos nacionales (Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo, RTVE, etc) con el argumento nada desdeñable de que el PP bloqueó estos cambios desde la oposición y ahora les pide el pacto desde el Gobierno.
Vamos a ver como bailan las Sorayas, y estaremos atentos a su estreno y el de Rubalcaba y Rajoy mañana miércoles cuando el presidente informe sobre la última cumbre europea –un informe inútil, tardío e inoperante que debería de desaparecer del debate del Congreso-, y luego se abra el turno a la sesión de control.
Desde luego Soraya vicepresidenta ya tiene muchas tablas en esto de lides parlamentarias pero una cosa es atacar y otra defender, porque no siempre deberá defender su propia actuación sino que también la de otros miembros del Gobierno, e incluso de muchos de los dirigentes del PP. O sea que vamos a ver. De momento solo estamos al inicio del curso político y cabe esperar que al PP les hubiera gustado, por parecer mas fácil, el tener enfrente a Carme Chacón. Pero ahí está otra vez el viejo Rubalcaba (a quien Gil Calvo ha llamado “feo” en El País y veremos que le dice Ridao) de lengua afilada y manos rápidas. Por lo que cabe esperar que los debates parlamentarios recuperen cierta viveza y entidad, porque los años finales de Zapatero fueron penosos y ahora le toca al PP defender su gestión y explicar el ajuste de la crisis que no cesa y que dará mucho que hablar.