Cabe imaginar que el Gobierno, y en este caso su ministro de Economía, Luís de Guindos, tienen un diseño aproximado de cómo va a quedar el mapa financiero español una que vez que se aplique el decretó que ayer nos fue presentado –antes del Consejo de Ministros, para que no lo eclipse el congreso del PSOE- y que concluya la nueva tanda de fusiones (esta vez en caliente) entre los 7 bancos y 15 Cajas de Ahorro que quedan en España. Y puede que el alcance de dicho decreto, cuya aplicación será muy dolorosa para algunos, prejuzgue el nuevo ”baile de las parejas financieras“, las fusiones –a anunciar en mayo y a concluir en diciembre- y el retrato final de la familia bancaria. Una foto en la que ya veremos si aparece Caja Madrid (BFA y Bankia), que es el pato feo del “guateque” de fin de curso con el que nadie se quiere emparejar.
En realidad la crisis de Caja Madrid y Bankia es “la madre del cordero” de la reforma y el gran problema a solucionar, del que no quiere saber nada Francisco González –el banquero de Rajoy, como Botín lo fue de Zapatero-, quien ayer descartó la boda de BBVA con la Caja madrileña y sus “banquitos” porque supondría “un riesgo sistémico”, para las dos entidades e incluso para todo el sistema financiero español. Lo que una idea de la catastrófica situación a la que ha llevado Rodrigo Rato a Bankia, BFA y Caja Madrid, entre otras cosas con su demencial fusión con Bancaja, sumando dos ruinosas montañas de ladrillos.
A lo mejor el presidente del Banco Popular, Ángel Ron, que el miércoles sacaba pecho y presumía que puede con todo –cuando no sabemos si ha digerido los grelos calientes del Banco Pastor- osa sacar a bailar a Rato, aunque no parece que la promiscuidad sea algo propicio en la banca “confesional”. Y hablando de Roma, al fondo nos queda la idea de una absorción de la Caja Madrileña y de sus bancos averiados por de La Caixa (y Caixabank), previa intervención del BFA por el Frob y una limpia general posterior, dejando a Esperanza Aguirre en la peor situación (¿hablaron de ello Rajoy y Mas el miércoles e Madrid?).
De manera que De Guindos, y se comprende, no ha querido decir como espera que quede el mapa bancario español a finales de este año (en “seis o siete” entidades calcula FG desde BBVA), como no ha querido decirnos el ministro como piensa regular eso del “buen gobierno corporativo”, o las normas de conducta para los banqueros que reciben ayudas del Estado (del Frob, y otra vez Rato en el punto de mira), que deberían de extenderse al conjunto del sistema financiero español en pos de la ejemplaridad, y una vez que todos se aprovechan del la acción del Estado, por ejemplo acudiendo a la ventanilla del BCE.
A pesar de todo, De Guindos considera que el ajuste de 50.000 millones de activos contaminados por el suelo y el ladrillo (con ayuda de los Cocos y el Frob) será determinante para mejorar el sistema financiero de España, y que ello favorecerá que nuestros bancos reciban financiación desde el exterior y en consecuencia que se facilite crédito a empresarios y emprendedores. Al tiempo que bajarán los precios de viviendas y ello permitirá la venta de muchos de estos activos de los bancos.
Así es, al menos, el cuento de la lechera del titular de Economía, un político de carácter y con capacidad para tomar decisiones que comparte fama de “duro” con el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo quien ya se ha estrenado enseñándole modales a Merkel –para que no llegue tarde a las reformas- y los dientes a la “pérfida Albión” de Cameron al grito de ¡Gibraltar español!
En todo caso, la segunda reforma financiera está en marcha, y la semana que viene llegará la segunda reforma laboral. Luego los Presupuestos y a partir del primero de abril el gobierno echará a andar con sus ministros y maquinarias a todo gas.